Pasando de referéndum

62,4% de abstención en Carmona


De cada cien carmonenses, sesenta y dos ni siquiera fueron a votar en el referéndum del nuevo estatuto de autonomía para Andalucía el día 18 de Febrero. De un censo de 21.506 electores, participaron 8.093, de los cuales votaron afirmativamente 7.369; 479 fueron noes y el resto blancos y nulos...

Es lógico, dicen; esto pasa en los referéndums cuando casi todos los partidos están de acuerdo en apoyar lo que se propone. Sin embargo, miren ustedes, en el referéndum de la constitución europea fueron a votar en Carmona un 40,03% del censo.... A las elecciones del Parlamento Europeo del 2004 acudieron un 36% y en el referéndum del estatuto actualmente vigente, en 1981, participó un 59,73%. En este último, un 37,6%. Para que sirva sólo de comparación, en las últimas municipales fueron un 62,38%.

¿Qué ha pasado?. Se veía venir...

¿Ha sido problema de información?. Los ejemplares de estatutos se repartieron con la prensa, pero no llegaron directamente a los buzones... Un estatuto es un documento amplio, hay artículos para todos los gustos y en su totalidad no satisface a todo el mundo... Poca gente se lo ha leído, aunque fuese a grandes rasgos.

¿Ha sido un tema de falta de conciencia ciudadana por Andalucía? Es cierto que aquí esta conciencia que surgió el 28 de Febrero, se dejó adormecer hasta casi aniquilarla por intereses de poder... Al PSOE en el Gobierno de España no le interesaba una Andalucía exigente, y menos al PP... Durante años se dejó pasar la exigencia del pago de la deuda histórica que se contemplaba en el “Estatuto de Carmona”, dependiendo de quién estuviese en el gobierno de Madrid, así Andalucía era más reivindicativa (con el PP) o más dócil y sumisa (con el PSOE)... La gente se cansa de tanto doble discurso

¿Ha sido consecuencia de una desconfianza hacia los políticos en general y hacia el Gobierno de Chaves? Las promesas de los últimos años y la propaganda del régimen han querido mostrar la Andalucía próspera, que ha crecido y se ha desarrollado (“ya no hay hambre”)... pero han ocultado que este crecimiento se debe en gran medida a la especulación, y que en salud, educación, empleo, infraestructuras etc. estamos en la cola de España...

Bien, este es el resultado y tenemos ya nuevo Estatuto... La pregunta, ahora, es:

¿Lo van a cumplir?

Ampliación de El Viso, punto y final

Ampliación de El Viso, punto y final

Tras casi cinco años de trámites y procedimientos absurdos, Carmona ha triunfado contra la sinrazón.

En Enero de 2002, el Ayuntamiento de El Viso del Alcor acordó en Pleno que 5.154 hectáreas del término municipal de Carmona deberían de agregarse al suyo, pues, según su apreciación, era demasiado pequeño y con alta densidad demográfica; esto impedía su desarrollo y la solución a sus problemas estaba en aumentar su término a expensas de su colindante. No olvidemos que sólo en la provincia de Sevilla hay más de veinte municipios de menor extensión que el Viso del Alcor...

Un documento lleno de barbaridades e inexactitudes que, sin embargo, y ahí estuvo la primera arbitrariedad, la Junta de Andalucía admitió a trámite. Esto obligó al Ayuntamiento y a la Ciudad de Carmona a demostrar que su término era suyo. Semejante desvarío del Gobierno andaluz provocó un enorme esfuerzo para argumentar contra las pretensiones del Viso... cuando "la carga de la prueba" debiera habérsele exigido al Ayuntamiento visueño que era el promotor de este engendro.

Así la cosas, un expediente que hace más de dos años debiera haberse concluido, continuó un tortuoso camino lleno de despropósitos de toda índole, hasta llegar a pedirse al secretario del ayuntamiento de Carmona que certificara la autenticidad de los firmantes de los escritos que numerosos carmonenses habían suscrito. La Junta, para demostrar su prepotencia, se cubrió de gloria, incurriendo en irregularidades que en sentencias judiciales fueron anuladas... No había un sólo técnico, ni nadie mínimamente razonable, que diera crédito a la estafa política que se escondía detrás de toda esta iniciativa. Llegaron a idear en el Viso, los del PA, un lema que decía "más Viso" en un enorme cartel, a la salida del pueblo, y señalando hacia Carmona. Con cinco mil hectáreas tenían para todo, para comunicarse con todas las autovías y para recalificar terrenos a diestro y siniestro... Y las expectativas que la propia Junta les había alimentado fueron agigantándose hasta, por ejemplo, llegar al extremo de querer paralizar las obras de urbanización del parque logístico de Carmona con el argumento de que "a lo mejor en el futuro podrían ser parte del término municipal de El Viso"...

El miércoles 6 de Febrero, el Consejo de Gobierno, teniendo en sus manos desde años atrás un informe de la Dirección General de Urbanismo de la Junta que ya rebatía todas las pretensiones del ayuntamiento de El Viso del Alcor, y tras el informe negativo del mismo Consejo Consultivo de Andalucía, por fin desestimó esa solicitud... En palabras históricas, un término municipal como el de Carmona, definido por Alfonso X el Sabio, no podía ser pisoteado ni por Chaves, ni por un ayuntamiento vecino, ni por otras “maniobras orquestales en la oscuridad” de los procedimientos...

Y ahora vienen las reflexiones sobre este litigio finalmente resuelto (cualquier recurso o contencioso está destinado al fracaso y sería inútil):

Un municipio no puede basar su desarrollo en las expectativas fraudulentas que se sustentan en apropiarse de lo que histórica y legítimamente es de otro. Ese fue el gran error del PA en el Viso del Alcor, que aprendió la lección afortunadamente, tras su derrota electoral en las últimas municipales; aquella campaña no le sirvió para nada.

Un gobierno como el de Andalucía ha de ser ecuánime y ponderado; no valen artimañas encaminadas a fastidiar a ayuntamientos de color diferente; al final se imponen la razón y la legalidad. Dos varapalos judiciales y dos modificaciones legales de esta normativa han sido más que suficientes para que la propia Junta haya aprendido que tampoco le sirvió para nada cinco años de tortuoso procedimiento. No debió siquiera admitirlo a trámite.

Carmona no ha de jactarse ni mostrar con soberbia su triunfo. Simplemente ha de celebrarlo como un hito más de su propia historia. Pues este término que disfruta, de 924 kilómetros cuadrados, es un legado de sus antepasados.

¿Adiós al Colegio de San Blas?

Un nuevo Colegio/IES paraCarmona

Cuando ya estaba presupuestado y publicado el proyecto de reforma del Colegio de San Blas, ahora resulta que no se hace... Las obras del escarpe Argollón (o Albollón) al parecer lo desaconsejan, aunque nunca se mencionó esta circunstancia por parte de los técnicos de esta obra de consolidación.
Ahora la alternativa será trasladar el Colegio de San Blas al IES Manuel Losada y en San Francisco (calle Guadalete) en vez de hacer un Colegio de Primaria, construir un nuevo IES...
O sea, primero habrá que hacer el nuevo colegio en San Francisco como IES (reclamación que data de hace casi diez años), después las obras de adaptación del IES Losada para primaria... Y luego ver si el actual San Blas va tener alguna utilidad para el futuro (por ejemplo, preescolar)
Que te parece todo esto?
Al final han debido reconocer lo que se dijo hace una década: que hacía falta un nuevo Colegio en Carmona... Diez años... Junta de Andalucía, ¡Que agilidad para acometer las cosas! Pero si la dicha es buena... nunca es tarde. Ahora queda ver cuándo comienzan el proyecto, las obras....

ENTRE TODOS...

LO HEMOS CONSEGUIDO!!!

LO HEMOS CONSEGUIDO!!!!

A pesar de que la decisión estaba tomada, los cuadrantes de los servicios de urgencias dispuestos para una reorganización con seis médicos y siete enfermeros menos, a pesar de que (según han comentado algunos testigos) el responsable del SAS que estaba preparando este "desaguisado" manifestó que "él se limpiaba el culo" con las firmas de los carmonenses...a pesar de todo esto y mucho más, hoy lunes 12 de febrero, se han anulado estas decisones y se ha optado por mantener la misma plantillas y los mismos servicios de urgencias que hasta ahora.


Quizás 2000 firmas lo han conseguido, quizás imponían un respeto las asociaciones que se habían sumado a la concentración convocda por IU (San Teodomiro, Isabel Ovin, San Juan Grande, Alzheimer, Fibromialgia, CCOO,etc.). O quizás el Ayuntamiento ( o a lo mejor el alcalde), también pusieron un grano de arena en esta batalla. O, mejor, quizás fueron todas estas cosas.

Lo cierto y verdad es que lo hemos conseguido.

Salvar las urgencias


Salvar las urgencias

Han llegado sucesivas noticias sobre conflictos en los servicios de urgencias sanitarias, tanto en los niveles ambulatorios como en los hospitalarios. En lo que concierne a Carmona, tras la reestructuración anunciada, al final todo se reduce, como en cualquier empresa de servicios privados, a una disminución de personal.

Seis médicos menos y siete enfermeros menos en las urgencias de nuestra Ciudad. Así se ha anunciado. Carmona asistirá a otro abuso que la administración de la Junta de Andalucía hace con la dejación de sus obligaciones; eso sí, con la connivencia del PSOE y el pasotismo del PP, al que no le interesa ahora otra cosa que no sea atacar al alcalde.

En educación, la comprometida obra de reforma del Colegio de San Blas quedó olvidada para siempre, a cambio de un futurible Colegio-Instituto permutado, en manos de unos señores delegados sucesivos que sólo saben resolver problemas cuando se transfiere la solución a las arcas municipales; caso del IES Losada, caso de los ciclos formativos de cocina (últimas obras educativas realizadas). O sea, ya veremos hasta cuánto aguanta la comunidad educativa; algunos de la FELAMPA, tan preocupados en manifestarse en las puertas del ayuntamiento, con el tema de la seguridad ciudadana que es competencia estatal y no municipal, olvidan estos temas de mayor profundidad e importancia para la educación en Carmona, porque cuatro del PSOE enfocan sus energías no a los intereses de la Ciudad, sino a la tarea política de desgastar al gobierno del ayuntamiento, que carece como todo el mundo sabe de competencias educativas...

En Sanidad, ahora han comenzado en el ambulatorio a construir unos cuartitos pequeños que no pueden servir para atender pacientes, ante la falta de espacio. Estos despachitos están en el pasillo, con lo que quitan la luz natural en la sala de espera donde están los pacientes largos ratos. Cuando el ambulatorio se amplió a centro de salud, el ayuntamiento, por unanimidad, ofreció más terreno, incluso más altura para que se hiciese pensando en las especialidades. Con la soberbia propia de la Junta, llena como está de ineptos, incluso desatendiendo los requerimientos del personal de salud mental que solicitaba ya más espacio... despreciaron estos ofrecimientos y esas sugerencias. Ahora, el tiempo ha demostrado una vez más la partida de irresponsables que dirigen el servicio público de salud.

Para culminar los despropósitos, como ya es habitual, teniendo en cuenta que todo es susceptible de empeorar, ahora le ha tocado a las urgencias. Con siete enfermeros (o enfermeras) menos y seis médicos (o médicas) menos en las urgencias, evidentemente y por muchas cuentas que hagamos, el personal disminuye muy seriamente y la asistencia sanitaria de urgencias empeorará. Para cubrir ese robo descarado de personal sanitario los demás trabajadores habrán de hacer más horas, hasta cuarenta y ocho horas semanales, con guardias que alcanzarán días enteros. Un trabajo muy estresante por la masificación existente y las propias circunstancias que envuelven todo lo relacionado con la enfermedad y el sufrimiento de las personas.

Así, gracias al SAS, a la Junta de Andalucía, al señor Chaves, al PSOE (también el de Carmona, que se abstuvo de apoyar este tema en el pleno), gracias a los maestros de la farándula que nos hablan de un Estatuto tan bonito, gracias a todos, cuando alguien vaya a urgencias con un problema grave se encontrará un personal desgastado de tantas horas seguidas de trabajo y menos especializado en atender estos agudos, a veces muy complicados, problemas...

Y cuando alguien vaya a su consulta normal, a ver a su médico (o médica) de cabecera o enfermero/a se encontrará algún día que no está porque acaba de salir de una guardia y debe descansar... le darán cita con más retraso o le pondrán un profesional de correturno para que le atienda como se pone un parche...

¿Creen ustedes que esto es justo? ¿Merecemos esto? ¿Sería posible que esto lo parásemos sencillamente con una concentración pacífica de todo el pueblo de Carmona? ¿Sería posible que la Junta mirase para Carmona –y para toda Andalucía, diríamos mejor- diciendo, joder, que están ahí...? ¿O le echamos la culpa también al alcalde a ver si cuela?








No quiero ser Diputado Provincial


No quiero ser Diputado Provincial

Nuevamente, el candidato del PP en Carmona basa su campaña personal en arremetidas contra su propio partido y contra algunos de sus compañeros y dirigentes. Son los daños colaterales que está ejerciendo al emplearse en descalificar al alcalde sin argumentos convincentes. Habrán sentido vergüenza ajena los mismos que le acompañaban.

Ahora resulta que ser diputado provincial es una deshonra. Que esta responsabilidad supone un desprestigio ante los ciudadanos por la dedicación que conlleva. “No quiero ser diputado provincial, quiero ser alcalde de Carmona, no quiero ser diputado provincial”, decía una y otra vez nuestro ínclito y afortunado líder, aspirante a la poltrona municipal. Fíjense ustedes, todo lo que este señor ha dicho o silenciado inconscientemente al mismo tiempo con estas palabras proferidas en el mitin del PP:

En primer lugar, no habló para nada del motivo de la convocatoria del acto, que era sobre el referéndum del Estatuto de Autonomía para Andalucía, se equivocó de campaña y creía que estábamos ya en las municipales. Total (esto no es marca de gasolinera), para qué vamos a tratar de Andalucía, si ni siquiera la provincia nos merece atención... Como si una Ciudad estuviese al margen de su contexto territorial y político...

En segundo lugar, cuando alguien dice “yo no quiero” ser esto, está renunciando a algo que puede conseguir. Cuando dice “yo no quiero ser diputado provincial” será porque pudiendo serlo, renuncia a ello... cuanta generosidad por Carmona, ¿no? Sin embargo, la verdad es otra. En esta andadura democrática, desde las primeras elecciones municipales de 1979, el PP no tuvo nunca un diputado provincial en este distrito electoral, al que pertenecen Carmona, Viso, Mairena y la Campana. De los dos asignados a esta circunscripción uno es del PSOE y otro de IU. Por tanto, difícil es renunciar tan generosamente a algo que no se tiene y que, con los datos en la mano, prácticamente es imposible conseguir. Es como la fábula de la zorra y las uvas... “no las quiero, están verdes” decía ella tras el vano intento de cogerlas sin poder alcanzarlas. Sólo que a este animal no se le ocurrió, además, insultar a los de su misma especie...

En tercer lugar. ¿Qué habrán pensado de esta despectiva alusión los alcaldes del PP que son diputados provinciales o andaluces...?. Por ejemplo, Antonino Gallego, alcalde de Bollullos de la Mitación y diputado provincial del PP; o Jesús Calderón, alcalde de Pilas que fue también diputado provincial del PP. O la propia Teófila, alcaldesa de Cádiz y presidenta del grupo parlamentario popular. Anda, Juan, díselo a estos alcaldes y dirigentes de tu partido. Porque a las alcaldesas de Castilleja de la Cuesta y de Tomares, o al alcalde de Fuentes, por citar ejemplos más cercanos, no hace falta que les digas nada, porque son diputados provinciales del PSOE...

La fábula de la zorra y las uvas enseñaba a los niños que los “faroles” que nacen de esa hipócrita apariencia del “quiero y no puedo”, hacen reír incluso a los pájaros. Porque ni las uvas de la Diputación ni las uvas de la alcaldía están maduras, por muchas viviendas asequibles que digas que vas hacer ahora, como las que están haciendo esos socios amigos que van comprando los solares del casco antiguo para luego venderlos a “precios asequibles”... Nos morimos de risa, como los pájaros que miraban a la zorra.

El pregón del Carnaval

El pregón del Carnaval

Es Carmona Ciudad de pregones y pregoneros. El de Semana Santa, madre de todas las proclamas, va acompañado de otros tantos y sólo recuerdo los de la juventud cofrade, Glorias de María, el Rocío, Cabalgata de Reyes, Feria de Mayo y el del Carnaval (me han salido siete, no debemos olvidar el de los carmonenses residentes en Barcelona). Ante esta diversidad, surgen los lógicos y saludables esfuerzos por conseguir cada cual su espacio de fondo, contenidos, formas y decorados. A veces, así ha ocurrido, parecía que todos imitaban al gran pregón por antonomasia de la Semana Santa... Pero, en la medida que van madurando, si desean sobrevivir en el tiempo, han de mantener una identidad propia en todos los sentidos.

Así ocurre con el Pregón del Carnaval. Debiera ser éste el pregón alternativo por excelencia; no olvidemos que la disputa vital entre Don Carnal y Doña Cuaresma es la expresión de un pulso moral y ético que abarca esencia y existencia, vida y muerte, libertad y culpa... Pues bien, este año podemos decir que hemos asistido a un magnifico pregón porque ha conseguido en fondo y forma ser alternativo, llegar con el mensaje de la propia fiesta a quienes se sienten partícipes de ella y tocar la tecla profunda que llega al inconsciente colectivo. Y me explico.

Por encima de todas las reflexiones y acciones de la vida, mantenemos una infancia prolongada que nos limita como seres libres. La figura del padre, o la de la madre, resuena en nuestra conciencia como consejera y conductora de nuestras vidas. La Semana Santa es, sobre todo, la rememoración de nuestro Padre y de nuestra Madre en un episodio doloroso del que nos sentimos culpables y del que deseamos ser perdonados a cambio del sacrificio, la abstinencia, o simplemente la oración. La alternativa a este pensamiento que late en nuestra conciencia y en nuestra ideología es la liberación definitiva de la figura del padre como jefe superior o la de la madre como protectora eterna... Esta es una de las finalidades del carnaval, mejor dicho, es la misma esencia del carnaval. Mediante una explosión de vitalismo y de libertad, la corporeidad desea ser autónoma e independiente sin más limitaciones que las de la imaginación y la creatividad, sin atender a las recomendaciones moralizantes ni a los reglamentos o normas del poder imperante; manda la crítica frente a la disciplina...

El pregón de Raúl Castro ha sido un intento, estéticamente conseguido, de proyectar la necesaria liberación del padre. En una primera parte del pregón, como cadáver, pone al auditorio carnavalesco ante su propia muerte... y hace una crítica al que algunos consideran padre del carnaval de Carmona, Paco Eslava. Y en una segunda parte, carnaval vivo y sarcástico, va llevando al auditorio por el derrotero de la crítica a todos los títeres con cabeza, ilustres o no, hasta llegar a un punto que el silencio del teatro marcó como el más trascendente, por real y sincero: el futuro del Carnaval está en manos de la propia gente, el Carnaval es la calle y debe ser expresión colectiva y no tutelada... “Teatro y contrato”, dos enfermedades, una la vanidad y otra el dinero, que han carcomido la auténtica esencia de un carnaval de todos, el que ha de ir a los barrios y llegar a la gente, no sólo el concurso y el espectáculo. Es decir, críticas al Ayuntamiento y al alcalde, todas las que quieras, pero ¿críticas al propio mundo del carnaval? ¿Cuándo se han hecho de esta manera?... Ese ha sido el mérito principal de este pregón que, para no faltar a los lugares comunes, tuvo destellos de humor en un cuarteto de tres que sirvió para reivindicar esta figura carnavalesca que tantos años hace que no vemos entre las nuestras... con alardes grotescos al “humor sencillo para el pueblo” frente al “humor inteligente” como recomendaciones didácticas al auditorio, y las consabidas arremetidas contra el alcalde...

Un pregón con las propias contradicciones de la vida, matando al padre al principio, sea éste el propio carnaval, el impulsor de hace veinte años o el mismo dinero, tutela o subvención institucional... Matando al padre al principio, sí, pero elogiando luego, como corresponde al buen hijo, al suyo propio, y a su madre, presentes en el teatro... Así es la vida...

Pregón que comenzó con un entierro y terminó, como es costumbre, con la famosa cabezada tras las bambalinas del escenario, en este caso de felicitaciones al pregonero... Y entre cabezada y cabezada, alguien, claro, decía...Pues éste no es precisamente de los que se disfrazan todos los días del carnaval... Y es que no tenemos arreglo... afortunadamente.

¿A qué vino Chaves a Carmona?

¿A qué vino Chaves a Carmona?

Chaves vino a Carmona, según dijo el PSOE, a dar el pistoletazo de salida a la campaña del referendum del Estatuto de Autonomía para Andalucía. Pero, curiosamente, Chaves olvidó comentar tres cosas:

1.-¿Qué grado de cumplimiento ha tenido bajo sus gobiernos el estatuto anterior llamado de Carmona?.. Posiblemente no seria muy edificante reconocer públicamente que las tasas de paro, de precacriedad en el empleo, de siniestralidad laboral, de desastres medioambientales, de fracaso escolar y de cáncer, por ejemplo, en Andalucía son las mayores de España...
2.-¿Por qué no comentó Chaves las propuestas que Izquierda Unida consiguió introducir en el Estatuto que se propone ahora (a cambio de su imprescindible apoyo necesario para conseguir los 3/5 de votos del parlamento), en temas sociales y medioambientales, dándole al mismo un carácter claramente de izquierdas?
3.- ¿Por qué se olvidó Chaves de problemas importantes de Carmona, como, por ejemplo, la necesidad de un nuevo Colegio, las especialidades que hacen falta en el ambulatorio, los arreglos y ampliaciones de las carreteras de Guadajoz o de Brenes Carmona hasta el bar cocheras, la autovía Dos Hermanas-Alcalá-Mairena-Viso-Carmona... La necesaria agilidad en facilitar los trámites del PGOU...
Y sabiendo como sabe perfectamente el candidato Antonio Cano el estancamiento en el que la Junta tiene metido a cientos de pueblos en Andalucía, como es el caso de Carmona con el PGOU, Colegios por hacer..., va y pone como ejemplo a municipios como Alcalá... Qué vergüenza... ¿Acaso queremos ser ciudad-dormitorio?

¿Debe Antonio Cano continuar como gerente de LIMANCAR?

Antonio Cano debe renunciar a la gerencia de Limancar

El candidato del PSOE, públicamente nombrado y presentado, actúa a la vez como gobierno y oposición... Como gobierno, al ser gerente de LIMANCAR, ha de seguir las instrucciones que reciba de la concejalía de infraestructuras, que ostenta la presidencia de la empresa municipal... Como oposición, y alternativa al gobierno municipal, ha de denunciar públicamente las insuficiencias de su propia empresa. Eso le lleva a una enorme contradicción, pues no puede estar en misa y repicando.
La dirección del PSOE acordó no hace mucho una resolución en la que mantenía una incompatibilidad entre los cargos y candidatos suyos y las gerencias de servicios públicos... Tiene un sentido y una lógica: los intereses que rodean el desenvolvimiento de las gerencias (contratos de personal, de provisión de bienes y servicios etc) no pueden estar sometidos a los intereses electoralistas. Antonio Cano puede caer en la tentación, por ejemplo, de plantear alternativas en una Barriada como Guadajoz pensando en clave de votos municipales sin tener en cuenta su propio criterio en clave técnica (con el que teóricamente asesora y gestiona la empresa), igualmente puede hacer a la hora de seleccionar un operario de la limpieza.
En la opinión ciudadana se suscitan dudas... Si ya en otra ocasión ni llegó a tomar posesión como concejal electo... Si al parecer le han ofrecido un cargo técnico de mayor remuneración (aunque dudamos que con mayor sosiego y tranquilidad que el que ostenta)... ¿Tiene realmente impulso, iniciativa, compromiso? ¿Ha dedicado parte de su tiempo libre a alguna causa ciudadana de interés público? ¿Se cree en verdad el papel de alcalde o está en un "impasse" hacia otra situación mejor?...
Pero, sobre todo, no es ético que continúe como gerente de una empresa pública y utilice la misma con un interés personal o electoralista. Pues, y esta es la gran paradoja, si actúa como profesional, objetiva y técnicamente, deberá procurar que LIMANCAR funcione eficazmente, lo que beneficiará al gobierno municipal al que él intenta derrocar; si denuncia, merma, socava o ataca al gobierno municipal desde su conocimiento como gerente estará actuando deslealmente con el propio Ayuntamiento y con él mismo. Y si busca otra perspectiva distinta, en lo político o en lo técnico, ¿para qué seguir por más tiempo?

¿SERÍA POSIBLE UN PACTO PSOE-PP EN CARMONA?


El pacto de los intereses privados

Me ha resultado extraño, pero así me lo han confirmado de buenas fuentes. La posibilidad de un pacto PSOE-PP en Carmona, se veía venir... Hay varias razones:
-En primer lugar, cualquier acuerdo es legal y además legítimo si se hace sobre un programa. Ya lo ha habido entre el PP e IU.
-En segundo lugar, ciertamente tras doce años de gobierno de IU puede resultar necesario un cambio político en el ayuntamiento para algunos sectores de la población... Pero no olvidemos que de esos doce años, ocho fueron de cogobierno IU-PP... Si hay entornos del PP que dicen que "ya está bien con doce años de gobierno IU" están afirmando verdades a medias, ellos estuvieron también... Si hay entornos del PSOE que están dispuestos a ese pacto... resultará que todo lo que hablaron durante varios años criticando el pacto IU-PP ahora se lo tendrán que comer ("donde dije digo... digo diego..."), dejarán su coherencia olvidada una vez más. Y, sobre todo, nadie sabe sobre qué bases de programa se sustenta ese acuerdo...
-En tercer lugar, y esto es lo más importante: El modelo de Ciudad que IU va perfilando (antes con el apoyo del PP), no satisface los intereses de los especuladores y de algunos negociantes... Están claras las relaciones de algunos familiares muy directos de los candidatos del PSOE y del PP con intereses inmobiliarios y negocios privados. El pacto que se está fraguando no es un pacto político con programas para la Ciudad de Carmona, es un pacto de intereses y negocios privados...
(Continuará...)

No insultes al Rey

FOTO: Felicitación navideña de los Reyes de España

No insultes al Rey

Atribulados andan algunos amigos del PP al ver los derroteros de la campaña electoral de su partido en Carmona, haciéndole como le están haciendo el juego al PSOE. Tal es el afán de protagonismo de Juan Avila que, además de los consabidos y reiterados ataques al alcalde, para hacerse notar como oposición “real”, además del pedazo de cartel con el pedazo de rostro superpuesto a la “pequeñita ciudad” de Carmona que tanto le importa, además de todo eso, y por tal de sacar punta a cualquier cuestión que sirva para atacar al alcalde, termina atacándose a sí mismo, para regocijo de Antonio Cano, gerente actual de la empresa municipal Limancar y candidato a la alcaldía por el PSOE.

Nuestro ínclito “superprota” hace una severa y absurda crítica a la felicitación de Navidad de nuestro alcalde Sebastián Martín Recio, al que directamente acusa de “hombre nada solidario”, que “dista mucho de ser un hombre de buena voluntad”, “no importarle la Navidad” y “no merecer ser alcalde”... Y todo porque la felicitación navideña se hace con una reproducción de un cuadro de Mariano Fernández de la Puerta de Córdoba, premiado en concurso Jose Arpa, en vez de haber escogido el también legítimo motivo de la escena del niño Jesús en el portal de Belén, en algunas de sus variantes religiosas conocidas.

Merece el comentario a este artículo de Juan Avila, no por el contenido en sí, que resulta tan lamentable como superficial, sino porque si alguien que se postula para la alcaldía de Carmona proyecta tal grado de ignorancia e intransigencia que una simple felicitación le lleva a tan graves insultos, qué capacidad tendrá este hombre para gobernar una Ciudad tan plural y diversa y con tan importantes cuestiones que resolver. Ya me dirán ustedes qué carta escribiría Juan Avila a un ciudadano que le plantee una queja cuando una simple felicitación navideña le provoca tanta ira.

Y siendo esto lo peor, no lo es menos que en su línea argumental, sin querer o queriendo, termine insultando al propio PP de forma descarada. Y me explico. Ya de por sí, denostar públicamente que un cuadro de Mariano Fernández premiado en un concurso José Arpa sea una felicitación ciudadana, es un despropósito. Más aún si el motivo es la Puerta de Córdoba, monumento emblemático de Carmona, que, por cierto, tiene en el interior de su Arco principal una imagen de la Virgen de Gracia; vaya patinazo el del candidato del PP. Y para rematar el cúmulo de despropósitos, insultando al alcalde por no felicitar con un motivo religioso está insultando al mismo tiempo a todas las personas de buena voluntad (de “poca buena voluntad” diría él) que hacen lo mismo. El alcalde de Madrid, por ejemplo, que es del PP, ha felicitado este año con una fotografía antigua del Escorial. Pueden ustedes buscar en Internet y verán multitud de felicitaciones de alcaldes de todos los partidos, y también por supuesto del PP, que felicitan la Navidad con motivos culturales, pictóricos o monumentales y no precisamente religiosos, entendido este término en su significado más estrecho. ¿Le diría, por ello, Juan Avila a Alberto Ruiz Gallardón, del PP, que es una persona nada solidaria, sin buena voluntad, y que no merece ser alcalde de Madrid por la felicitación con la foto del Escorial?. Anda, díselo, Juan. Dile lo mismo a la peña la Giraldilla, a otras tantas entidades y asociaciones de Carmona, empresas y ciudadanos, que escogen una foto antigua de Carmona, un grabado, un motivo humano, lleno de nostalgia o simplemente de arte; porque el arte es también la forma más bella y generosa de mostrar cariño.

La temeridad que busca el insulto para beneficio propio es como “escupir hacia arriba”. Resulta este tema de la crítica por la felicitación navideña del alcalde tan grotesca, que, fíjense ustedes la incapacidad de este hombre para atenerse a lo que dice, que si fuera coherente, si realmente fuese alguien con criterio y lo aplicara con seriedad, si su línea de pensamiento y su crítica tuviesen un norte, una perspectiva... Si fuese así, digo, Juan Avila tendría que insultar al propio Rey, y mucho me temo que, aunque haya ido a un acto de homenaje a un republicano para dejarse ver (que es su táctica), no sería capaz de mantener lo que dice. Porque este año, mira por dónde, los Reyes de España han felicitado la Navidad no precisamente con un motivo religioso. Lo han hecho (tras el “error” del montaje fotográfico del año pasado) con una foto de la propia Zarzuela, tras una nevada (adjuntamos la foto)... Anda, Juan Avila, dile al Rey que no merece ser Rey y que dista mucho de ser una persona de buena voluntad por haber sacado esta felicitación navideña. O mejor, quizás mejor, deja ya de decir tonterías.

2007: salud y suerte

2007: salud y suerte

Año 2007. A todos les deseo dos regalos que en la historia quedaron como inalcanzables por propia voluntad y muy ligados al azar: la salud y la suerte. A lo largo del tiempo, una lucha denodada de la humanidad ha tenido como objetivo entrar en el núcleo de la vida y del destino para dominarlos. Y han sido logros muy destacados los que han permitido vivir mejor, gracias al tesón y a la inteligencia de tantas personas y organizaciones sociales.

Así, la salud, que en un principio fue un bien objeto de rezos, conjuros, hechizos y pócimas mágicas, progresivamente ha sido considerada como ese bienestar global e individual que permite un desarrollo integral de nuestras fuerzas vitales. Las ciencias médicas han venido desentrañando los aspectos genéticos más relevantes que pueden incidir en el origen de muchas enfermedades; la conciencia colectiva y la biología han puesto de manifiesto el papel trascendental que el entorno cultural y medioambiental tienen en la aparición y desarrollo de muchos procesos malignos. El ejercicio del autocuidado y de la autorresponsabilidad aparece pues como un instrumento de libertad al servicio también de la salud y la palabra “prevención” ha cobrado un significado esencial para explicar el alargamiento de la vida, las bajas tasas de mortalidad infantil en los países de mayores medios económicos y la importancia de los hábitos en la dieta o en el modo de relacionarnos y vivir.

De la misma manera, nos parece que el llamado destino, el futuro, sigue tan incierto como inabordable con criterios de lógica científica. La suerte, el azar, lo que sobreviene sin haberlo programado, lo que nos llega por sorpresa siendo mil veces temido, sea como fuere, tampoco aún forma parte del dominio de los seres inteligentes. Aunque, igual que en la salud y en la vida, pueden planificarse muchas cuestiones y acontecimientos para llevarlos a un destino predeterminado, a una finalidad preconcebida... El destino no está escrito, decimos; cada día ponemos una letra, una frase, un párrafo en el camino. Pero, siendo cierto que podemos encauzar acontecimientos, realizar proyectos y presupuestos para dejar en manos de la duda el menor sesgo posible, a veces, el revés más inesperado, lo más absurdo e insignificante, se convierte en variable de magnitud incalculable que termina desbaratando lo esperado dándole la vuelta y llevándonos a espacios ajenos...

Resulta entonces la salud una conquista progresiva y el destino un reto por escrutar, pero a los que ganamos milésimas de seguridad en la incertidumbre. Sin embargo, hay un punto final, un acento trágico podríamos decir, que aún queda en el ámbito de lo imposible: la muerte, la ausencia de vida, la nada; todo como expresión certera también de la nimiedad de lo que somos y de lo que pretendemos, en este ansia por poseerlo todo, incluso el ritmo de la vida.

Y aunque esto que va escrito pueda parecer impregnado de pesimismo, debo decir que, por el contrario, cabe pensar que hay otro punto, en el polo opuesto, más bien en el mismo lugar como la cara y la cruz de una moneda, que viene a dar la semblanza de la luz, el reflejo de la esperanza, las puertas del optimismo. Porque, igual que el punto final de la salud y del destino es la misma muerte, el primer signo es la propia vida. Al nacer estamos pletóricos de salud porque aún no hemos dado oportunidad de actuar a los virus ni a los oncogenes; somos un proyecto indeterminado que lleva implícito un impulso resplandeciente, una fuerza vital que necesita espacio y tiempo para desarrollarse; somos la vitalidad hecha carne rosa. Y no hay destino ni futuro quemado, hay sólo proyecto, sólo posibilidades, sólo esperanzas.
Con una Ciudad pasa igual... Deseamos la salud a una mujer milenaria sabiendo que su sabiduría, escrita en las piedras, es la primera fuerza de su personalidad y también su mayor fuente de riqueza, que animamos a administrarla como su historia nos pide: con prudencia, cautela y mucho cariño. Y deseamos suerte porque también vimos en otros tiempos cómo la tragedia y la sinrazón la hirieron en su costado más preciado. Le deseamos salud y suerte, sencillamente, porque le deseamos la vida; la vida que precisamente ella nos da a nosotros.

Megalomanías

Megalomanías

Jamás se vio en la historia democrática de nuestra Ciudad un cartel tan grande para dar a conocer el rostro de una persona. Mientras un Manolo Martínez ideaba la genialidad del buque insignia “Juan Sebastián ElCano”, plasmando esa “Nao Carmo” con sus tres candidatos buscando conjuntamente nuevos mundos, uno de los navegantes no ha podido resistir la tentación de esa enfermedad llamada megalomanía.

El cartel, de por sí, llama la atención por el inmenso rostro que emerge de la Ciudad de Carmona. Primera megalomanía: la Ciudad queda empequeñecida. Apenas una línea en el horizonte, de casitas blancas y unas torres diminutas, en comparación con la imagen superlativa de un yo ansioso de protagonismo. Es preocupante esa superposición de una cara tan grande dejando a una Ciudad tan disminuida en su identidad.

Segunda megalomanía: El texto del slogan: “A Juan SÍ le importa Carmona”. Supone, en primer lugar, una contradicción mayúscula que le importe tanto una Ciudad a la que deja gráficamente en un segundo plano, mermada y casi desaparecida, en beneficio del ego del candidato. Pero lo más grave es que la frase aparece realmente como un insulto a toda la Ciudad, mejor dicho, un insulto a toda la Ciudad menos a él. Pues si a él SÍ le importa Carmona, es porque a los demás no les importa; si Juan pensara que a los demás sí les importa Carmona como a él, no habría puesto ese texto en el cielo. Sin embargo, resulta cuando menos ofensivo que alguien tenga ese inmenso rostro atribuyéndose en exclusiva el interés por Carmona; alguien preguntaría de inmediato “¿y a mí no me importa Carmona?” Desde el cartel vendría la respuesta “A usted NO le importa Carmona, a Juan SÍ le importa Carmona”.

Pero hay más mensajes en el cartel. Observen bien, en esa Carmona empequeñecida aparecen casas. Casas, pisos, edificaciones... No aparecen personas. ¿Es eso lo que le importa a Juan Avila?. ¿Es eso lo que otea desde la proa de la Nao Carmo?. En lo próximos carteles, su vanidad le obligará a poner personas, a ser posible mirándole mientras su “voz rumorosa” circula por los barrios, donde por cierto, también hay buenas casas.

La megalomanía necesita empequeñecer a los demás. Así como la Ciudad de Carmona queda tan reducida en ese cartel, igualmente ciertas personas, las que más le preocupan al candidato del cartel del gran rostro, también son objeto de tal desprecio. Hay que tener muy poca vergüenza, mucha ignorancia, o ser un gran embustero para difundir en la publicidad que (cito textualmente) “tenemos un alcalde que plantea temas esenciales para el desarrollo de una ciudad justo cuando la legislatura se agota...”, en referencia a la iniciativa del gobierno municipal con respecto a la autovía Alcalá de Guadaira-Carmona, que, en esta fase, sólo llega hasta el Viso del Alcor. Sabiendo como sabe, y debe saber, que ya en Agosto del año 2000 (hace más de seis años) el gobierno del Ayuntamiento presentó sus alegaciones con respecto a esta carretera. Y, en los dos últimos años han sido reiteradas las peticiones que todos los grupos municipales han hecho al respecto... Pero esas carreteras NO le importan, ¿o SÍ le importan?...

La megalomanía sólo denota una debilidad propia que se proyecta en grandezas desde complejos de inferioridad, del “quiero y no puedo”. Y en esa publicidad del PP, la voz rumorosa deja escapar un lapsus, igual que la pérdida de aceite de un motor, cuando dice (textualmente y en subtítulos): “Sepan ustedes que gracias al alcalde la Junta nos tiene abandonados”. Es penoso. De un lado, olvidar lo que gracias a todos los carmonenses, estando este alcalde, ha hecho el Ayuntamiento de Carmona, con parte de colaboración de la Junta –IES Losada, Centro de Salud nuevo, piscina climatizada, viviendas..-. Y más penoso, por patético, que de boca del PP se haga un discurso tan suicida; pues, si “con este alcalde la junta nos tiene abandonados”, ya pueden imaginarse ustedes el cariño con el que la Junta trataría a un alcalde del PP.

Y es que esa megalomanía traiciona tarde o temprano. El cartel, de dudosa legalidad por cierto, ubicado y expuesto al parecer sin licencia como a los demás se les exige, habla a quienes pasan por la carretera y no les dice nada... Pero el cartel lo dice todo.

El frío

El frío

En el invierno, la esperanza tiene nombre de sol por las mañanas. Y por las tardes se llama mesa camilla. En el horizonte, la nieve nos saluda y propicia una bocanada de vapor de nuestros cuerpos; es el diálogo del tiempo interior con el vacío. Con los hombros encogidos, como queriendo proteger las orejas, caminamos deprisa y las esquinas son unas veces salvavidas del viento helado y otras puertas para la gélida bofetada. El frío consigue que encontremos nuestros huesos y también que aparezcan cosas insospechadas en los bolsillos. No vale sacar pecho cuando la prioridad es abrigar las entrañas.

El frío cierra las puertas de las casas porque nadie quiere que se escape el calor de los cuerpos ni que entre el anonimato de la calle. El frío cierra el alma y le obliga a mirarse por dentro, entre las mantas de la propia piel, para cerciorarse de la cálida vida que aún conserva. Los abrazos desnudos son la defensa compartida y la posición fetal es la postura individual de quien desea encontrar el sueño entre las montañas. Cuando el viento se suma, el frío azota cruelmente los rostros y convierte las manos en témpanos insensibles; si es la lluvia, pueden llorar desde el cielo los invisibles ángeles copos de nieve, que no son sino pequeños sorbetes helados que nos sirven de regalo las mismas nubes.

El invierno es la otra cara del infierno, que el fuego de uno compensa las acumuladas escarchas del otro; y si uno parece blanco y el otro rojo, en verdad ninguno tiene color verdadero, porque son los sentimientos quienes los tiñen según el caso. Así, un día, el invierno puede ser celeste, y la lluvia la sentimos como un buen obsequio de la naturaleza; pero otro día del mismo tiempo nos parece gris y triste y esos aguaceros los vemos como canallescos torrentes sin escrúpulos. De la misma manera, el calor tórrido y abrasador es la sugerencia pecaminosa del disfrute junto al mar, o, por el contrario, el castigo inmerecido del desierto de la vida. De hecho, todos sabemos que el frío en exceso quema.

El frío lleva de la mano una señora llamada soledad. La hemos visto muchas veces, aunque realmente es invisible. En los soportales de las avenidas sin nombre, entre cartones, la soledad esconde su rostro o lo disimula tras la mirada perdida de un transeúnte. En el colchón que jamás llega a calentarse, alguien da mil vueltas con el temor a caerse en el desvarío de una pesadilla y se agarra a los bordes de la cama; es también la soledad. Los escalofríos que recorren la espalda son pequeñas cosquillas que el ángel de la guarda hace al solitario personaje para recordarle que no está solo. La soledad tampoco tiene color, como el frío. Unas veces nos resulta de tonalidad pastel, difuminada y suave, porque deseamos un espacio personal para meditar; y otras nos parece geométrica y plúmbea, con bordes muy gruesos y rectos, y es porque nos sentimos prisioneros entre las murallas de la vida.

Cuando alguien muere, nadie se atreve a tocarlo. Junto al color cetrino y el gesto inmóvil, junto a la expresión de ausencia definitiva, algo más produce el espanto: el frío. El cadáver es frío, como muerte son las heladas para las plantas. Ahí aparece ese umbral que da vértigo y que, en la cumbre de un glaciar, nos da la inmensa paradoja de la imagen más bella junto al silencio mortal del hielo acumulado.

Por favor, frío, vete ya.

El "efecto Carmo"

El "efecto CARMO"

Esta semana se ha anunciado a bombo y platillo la inauguración de la espectacular escultura “Carmo”, realizada por el artista Eric Aman. El Ayuntamiento desea que se convierta en un símbolo de reconocimiento al legado cultural de nuestros antepasados y una señal de compromiso ciudadano para conservarlo y engrandecerlo en el futuro.

Ya la hemos visto colocada en la ronda de la calle Sevilla y envuelta en una tela verde, esperando que llegue el domingo día 1 de Diciembre para ser descubierta. Mientras, en esos días, parece que la ronda quedará finalmente terminada.

Entiendo que será un verdadero acontecimiento para Carmona, pues, a la vista está, en nuestra Ciudad las estatuas han brillado por su ausencia, a pesar de la importancia que la cultura romana tuvo aquí y del enorme legado que disfrutamos de aquella época. Con la “Carmo” se rompe una especie de maleficio que ha durado siglos y que ha tenido nuestras plazas y espacios públicos sin una expresión artística de relieve y trascendencia, acorde con la categoría de nuestro Municipio. Este será el primer “efecto”: Sorprenderá a los peatones y conductores que transiten por los cuatro caminos que confluyen en la ronda de la calle Sevilla…, sorprenderá por su magnitud, por su belleza, por su gesto, pero, sobre todo, por la presencia pública del mármol de Carrara hecho obra de arte en homenaje a los propios carmonenses, que son los que han conservado el patrimonio monumental que hoy tenemos y tanto nos enorgullece; carmonenses a los que, hasta hoy, nadie les había manifestado ese reconocimiento y gratitud.

Pero no será ese el único “efecto” que la “Carmo” producirá entre nosotros. Roto el maleficio, aparecerán en el futuro más estatuas. De aquí a unos años, veremos en Carmona esculturas, bustos, figuras, relieves, frescos… Fechas simbólicas, hechos históricos o personajes entrañables para nosotros, vivos o muertos, serán objeto de homenajes y, una de las formas de manifestarles agradecimiento y correspondencia por su labor o de conmemorar esas efemérides, será colocar una estatua en el lugar más adecuado. Esto también puede derivar en un “culto a la personalidad” de connotaciones negativas, pues no olvidemos que siempre habrá quien sueñe con verse hecho en mármol o bronce para la posteridad y propicie indirectamente tal iniciativa. Por eso ha sido un acierto que la “Carmo” mida más de cinco metros, pues difícilmente nadie pretenderá o conseguirá una dimensión igual; lo que viene a significar sencillamente que la Ciudad, es decir “Carmo”, estará por encima de todos en peso y estatura, lo que, en principio, es la esencia de la democracia.

Quizás, entre esos efectos que producen las cosas que rompen con el pasado, haya quienes tengan la tentación destructiva o de agravio y desconsideración… es algo que preocupa a muchos y en eso hay que estar atentos, o lo que es lo mismo: el patrimonio lo tenemos que defender y conservar todos, no sólo la policía y la guardia civil; ahí surge la necesidad de la cultura y de la educación como los valores más importantes para la convivencia…

Y, finalmente, cuando algo inesperado llega y sorprende… Cuando la evidencia del arte crea consenso ciudadano y cuando el mármol no habla pero expresa una iniciativa, un concepto, un proyecto de Ciudad… Es posible que alguien sienta la tentación, no de tirar piedras ni de hacer pintadas contra la escultura, sino de escupir hacia arriba con la saliva de la envidia disfrazada de crítica… Entonces, bueno, si esto pasara, ya veríamos entonces dónde caería esa bilis arrojada, probablemente en el rostro de un busto que anda vivo buscando un homenaje que no encuentra….

El tráfico en Carmona

El tráfico en Carmona

Ha comenzado la nueva andadura del gobierno municipal recién estrenado y es de lógica pensar que, en estricta justicia y antes de exigir soluciones a los problemas que tenemos, hay que dar un tiempo para que los responsables de llevarlas a cabo piensen, estudien y consulten sobre el tema. Con esa intención, lo que este Observatorio pretende es ser una opinión más entre las que podrían tenerse en cuenta.

El tráfico en una ciudad tiene tres elementos básicos: los vehículos que circulan, los espacios por donde se transita o se aparca y los conductores. Una obviedad, claro, pero importante tenerla en cuenta para sistematizar los problemas existentes y las posibles soluciones.

Los vehículos registrados o en circulación en Carmona son cerca de diez mil, sin contar las motocicletas que serán cerca de cinco mil. Partiendo de este dato podemos ya tener claro que el volumen que ocupan en la ciudad excede con mucho la realidad de los espacios disponibles; es decir, sólo en el caso hipotético e imposible de que todos los vehículos circularan constantemente y sin parar podríamos entender que la circulación fuese fluida, siempre que los circuitos del recorrido no tuviesen interrupciones, lo que también sería absurdo. O sea, el problema del tráfico viene dado por la enorme cantidad de vehículos existentes; por eso, con la actual mentalidad del uso del coche, no hay ciudad ajena a los atascos y al infierno del tráfico. La solución a este problema es inviable, salvo que se pongan medidas seriamente restrictivas al uso del vehículo en determinadas zonas.

Las calles y aparcamientos existentes son los que conocemos. Una ciudad, en su casco histórico, diseñada y conformada por culturas de hace siglos, cuando no existían automóviles, no puede de ninguna manera soportar la ingente cantidad de vehículos que pasan por sus calles; en este ámbito habría que ser tremendamente claro y peatonalizar todo el centro histórico, dando paso solamente, y de forma restrictiva –es decir, sin permitir abusos- a los residentes y a los vehículos de servicios y provisión de mercancías para los comercios, éstos a horas muy definidas sin consentir desviaciones interesadas. De la misma manera, en cuanto a los aparcamientos en el centro histórico, deberían erradicarse los existentes junto a los monumentos emblemáticos, en la Plaza de San Fernando y otras calles adyacentes. Para ello hay que ofertar un aparcamiento cercano, en los aledaños del Arbollón, por ejemplo, donde vayan a parar todos los vehículos que lleguen de otras zonas y los propios residentes del casco histórico que no tengan cocheras o espacios propios; este es el coste que deben tener los residentes del centro histórico más hermoso de Andalucía.

El aparcamiento del Paseo del Estatuto ha sido un fracaso por la desidia generalizada que llega a preferir, de forma indignante, aparcar encima de las aceras o en la zona de estacionamiento del transporte público de viajeros, antes que gastarse medio euro y hacerlo en un espacio destinado a tal fin. Por ello, en estos espacios amplios no cabe otra solución que zona azul arriba para disuadir a los conductores de esas prácticas incívicas y facilidades máximas para aparcar en el subterráneo. Y multas sin miramientos. En el resto de la Ciudad debería tenerse en cuenta algunos puntos conflictivos, como el Paseo de San Antón y los aparcamientos indebidos en doble fila, que deben eliminarse poniendo este Paseo en una sola dirección para ensanchar sus acerados, porque está claro, que en esta lucha desigual entre el coche y el peatón, hay que dar siempre las facilidades a éste, para que camine tranquilamente y sin sobresaltos; es una cuestión de principio, concepto o criterio sobre el que debemos partir para aplicarlo de forma generalizada. O la calle Real, que debería peatonalizarse entera, o parcialmente hasta el bar Tota, y apostar por su salida y desarrollo comercial con todas las consecuencias, aprovechando su desembocadura en el Paseo con su aparcamiento. El eje comercial c/ Real - c/ San Pedro es una posibilidad muy factible y rentable si los comerciantes de la zona lo asumen con decisión. De la misma manera, es esencial mejorar o terminar las rondas de circunvalación para que el tráfico pesado y todo el afectado, pueda derivarse por ellas sin necesidad de que atraviese el casco urbano.

Y, finalmente, los conductores. Está estudiado que no son personas en sentido estricto. Un conductor es una persona vinculada a un vehículo; es un ser híbrido que se transforma, a veces en un energúmeno, en algo blindado con carrocería y dotado de claxon para molestar a toda la ciudad. Todo el que haga ruido, especialmente las motocicletas, debe ser retirado de la vía pública, con los medios legales posibles. Y todo el que, dejando de ser persona, se empecine en ocupar violentamente el espacio público, aparcando en lugares prohibidos, conduciendo temerariamente, impidiendo el paso de las personas… ha de encontrarse enfrente otro ser de similares características: la grúa. Y todo esto, claro está, con la actuación diligente y la presencia física y real, activa y profesional de los policías locales de Carmona que han de cumplir con su obligación.

El Viso ataca y el Caballo de Troya...

El Viso ataca y el Caballo de Troya come tranquilo

Cuentan que Troya fue una importante ciudad, rodeada por murallas de ladrillo, que poseía inmensas riquezas por su enclave estratégico que obligaba al peaje de quienes pasaban por sus aledaños en el Paso de los Estrechos. Los griegos, en su política expansionista, decidieron conquistarla y en una de las crónicas conocidas utilizaron aquel recurso del caballo de madera regalado, repleto de soldados, para, desde dentro, dar la batalla final contra la ciudad fortificada…

Nos viene a la memoria esta batalla porque, cuando surge el enemigo externo, olvidamos el interno y, así, de batalla en batalla, solemos labrar nuestro camino hasta la derrota final. Resulta que el Viso del Alcor pretende ahora cinco mil hectáreas del término de Carmona para satisfacer el propio. Y mira por donde esta “expansión” de ese municipio viene a ubicar sus preferencias hacia los enclaves estratégicos de Carmona, a las orillas de las autovías, por donde vienen a pagarse en estas coyunturas los peajes del desarrollo industrial e inmobiliario. Todos saben que este “órdago” carece de fundamento y será una guerra de papeles que la Junta de Andalucía reciclará en provecho de no sabemos quién.

Aunque la Junta parece que comenzó con mal paso, no hay que olvidar que en el lento caminar de su desgobierno utiliza una muleta peculiar, su socio el PA, que deja unas huellas de irregulares connotaciones en estos y otros procedimientos administrativos; al menos eso es lo que se ha dicho por ahí. No es de recibo que se abra una exposición pública sin que antes todas las partes en liza manifiesten sus argumentos; ni tampoco que se admitan a trámite “todas las iniciativas” sin previamente ponderar la validez de lo que se reclama, al menos con indicios reales. En definitiva, la Junta de Andalucía no ha actuado con criterios razonables y resulta extraño que todo este proceso de alegaciones tenga su curso precisamente en el mes de agosto, muy propicio para regates durante la siesta general. Así, sin quererlo o queriéndolo, quien está quedando fuera de juego es el PSOE local, que ya de por sí, cuando el pleno municipal de El Viso aprobó su expediente de ampliación, no tuvo otra idea mejor que decir que no se pronunciaba hasta que estudiasen los papeles del reclamo. Y ahora, a uña de caballo de papel, quiere recuperar su posición con carteles de partido, criticando a los demás precisamente de querer politizar este asunto, aunque ni el PP ni IU han sacado aún, no sabemos por qué, papel o panfleto alguno con sus siglas, prefiriendo actuar desde la institución y como gobierno municipal.

Pero, visto así, es decir, como asunto de papeles, hay que llevar el máximo posible y con la mejor presentación y rigor. Y, según las informaciones que se han dado, hasta ahora van unas tres mil firmas de carmonenses que han mostrado su rechazo a aquella pretensión… ¿pero no tiene Carmona casi veinte mil personas mayores de edad?. ¿No son noventa y seis las asociaciones registradas en Carmona, según aparece en su página de internet? ¿cómo es que son unas cuarenta las que se han pronunciado?. Habrá que ver si entre los ausentes están algunos que se llenan la boca con la palabra Carmona y, como el caballo de Troya, esas bocas son más bien respiraderos de los humos interiores que voluntades reales….

En la estrategia defensiva de su territorio, Carmona, además de papeles y firmas, debe considerar esos pequeños caballos de Troya que pululan en su territorio, ávidos de ganancias y plusvalías, que lo mismo venden o alquilan una vaguada como escombrera para sacar beneficios, que compran y revenden trozos del término con la expectativa del pelotazo próximo que el PGOU pueda brindarles…

Y, sobre todo, ya que hablamos alegórica y humorísticamente de una “invasión”, qué mejor que confiar a las fuerzas de seguridad del ayuntamiento la salvaguarda del término, aunque para caballo de Troya, con carrocería y depósito de gasolina, el vehículo del Ayuntamiento que estaba dentro de la Jefatura de la Policía Local, a buen recaudo y uso de sus agentes, y que una madrugada de hace unas semanas apareció con enormes abolladuras y cristales rotos, tras ser utilizado para el servicio de vigilancia pública, en el interior de ese edificio de la seguridad ciudadana, sin que se supiese nunca quiénes fueron los autores de tamaño despropósito y tropelía. Nadie puede extrañarse que se piense con enorme escepticismo a la hora de valorar la eficacia de aquellos que teniendo como misión velar por los demás resulta que no pudieron hacerlo por su propia seguridad, o al menos por la del recinto y los enseres donde ubican sus servicios, ni tan siquiera averiguar cómo pudo ocurrir ese “sabotaje”…

De todas maneras, siempre nos queda la esperanza, si estos papeles y expedientes resultasen fallidos, de confiar en la justicia, que tendrá la última palabra en el último papel, tan mojado como los demás, porque, hoy, el caballo de Troya no entiende de términos municipales.

Cartas de Reyes

Cartas de Reyes

Todo comenzó con una ingenuidad: “Escribe una carta a los Reyes”. Quién podría pensar que aquella invitación llena de generosidad, por parte de unos buenos padres, sería una pesadilla. Porque, con la mejor de las intenciones, habían desencadenado sin darse cuenta un proceso del que se arrepentirían para siempre. Se había convertido en costumbre y no por casualidad. En realidad, jamás nadie explicó de dónde surgió la idea de que los niños escribiesen una carta a los reyes para pedirles los regalos que preferían. Lo cierto es que las primeras cartas escritas son de tiempos muy recientes y no las escribieron ni los padres ni los hijos, ni por supuesto los propios Reyes... estaban escritas o echadas de antemano para provocar lo que estamos viendo. Esta es la historia...

El niño, llamado infancia, había sido educado para un mundo sin futuro cierto y, por tanto, sólo ansiaba jugar con el presente. La pequeña pantalla de la Play Station era la ventana ideada para descubrir nuevas sensaciones. La otra pantalla, también pequeña, era el estímulo audiovisual de un mundo de colores y música. “Niño escribe una carta a los Reyes Magos de Oriente, vale mamá, qué les digo, pues lo que quieras hijo, lo que tú quieras”...

Lo que tú quieras, claro. En un minuto de vértigo pasaron por las mentes de aquellos padres, llamados pasado y pretérita, un sinfín de imágenes y de manera muy acusada aquellas que rememoraban los tiempos de precariedad y autoritarismo donde poco se podía decir. Ahora tú puedes pedir lo que quieras y no te preocupes que ya veremos cómo te lo conseguimos. Pero quedaron obviadas las causas y las consecuencias. “Escribe una carta”. Y la mano que salía del tubo de imagen, no más allá de las veinticinco pulgadas, suplantó la imaginación que venía atrofiando y en ella ubicó muñequitas de diseño, pistolas con láser y muchos juegos donde las patadas y los golpes, los ruidos y las referencias, se hacían presentes ignorando los valores de otros tiempos.

Aquella carta no podía ser de su niño porque pedía sangre. Pero resultaba imposible decirle ahora, mira hijo, es carbón lo que te han traído. Ni tampoco cambiarle el fusil por una cocinita. No había tiempo para tratar tranquilamente cómo inculcar una dosis de austeridad y de respeto, de responsabilidad y ética. Ya habían ganado la batalla las comidas rápidas y precocinadas, los dulces a media mañana y los zapatos llenos de barro pisoteando las camas. Ya había promocionado todos los cursos llenos de suspensos y estaba en un final escrito atiborrado de faltas de ortografía. Ya habían reinado en su mente los poderosos impulsos de las películas violentas y de los juegos de rol. Ya circulaba con una moto sin tubo de escape por las aceras de la vida. Esa había sido su carta. Aquella que escribió un día porque sus padres, tolerantes y espléndidos, no quisieron comprender que ellos mismos eran los Reyes. Pero cómo es posible, se decían, que un descubrimiento de esa magnitud, sabiendo ya que los reyes son los padres, pueda olvidarse tan fácilmente...

Paradojas de la vida, pues si efectivamente los Reyes son los padres, o, mejor dicho, los Reyes hacen y traen lo que los padres les dicen, es un contrasentido que los Reyes sean los propios hijos. Es absurdo que sean suplantados los personajes de esta forma. Y sin embargo, ahí los tienen ustedes, niños imponiendo aparentemente sus criterios cuando en realidad sólo reproducen esquemas de un mercado que juega sus cartas simplemente buscando el negocio tergiversando la creatividad y permutándola por bajos impulsos. Esas son hoy, en su gran mayoría, las cartas que llegan a los Reyes.

Carnavales

Carnavales

Salimos al paso de aquél RIP, recientemente publicado, en el que alguien se hacía eco de no sabemos qué historia mediante la cual a lo mejor el carnaval de Carmona este año iba a quedar huérfano de padre y madre. Pienso que quien escribió el epitafio lo hizo más bien como revulsivo que como presagio, o sea, que lanzó el bulo para ver qué pasaba. Pues habrá visto que no ha pasado gran cosa, desgraciadamente, aunque, eso sí, en el mundo del carnaval ese artículo sentó bastante mal, pasando su autor a ser conocido como “el enterraor” para más señas, por su precipitado intento de pasar página a una de las fiestas más entrañables de nuestra Ciudad.

Pero no seamos triunfalistas. El Carnaval, progresivamente, va perdiendo peso. La fiesta del carnaval necesita un empuje especial por parte de los carmonenses si no queremos que quede como una reliquia en extinción paulatina, cobrando vida efímeramente en el escenario de un Teatro durante unos días. Las Agrupaciones participantes van a menos. El desfile no acaba de llenar las calles. Los disfraces brillan por su ausencia. ¿Qué hacer?…

Primero, es de vital importancia asumir que el Carnaval es una fiesta popular, es decir, quien la hace es el pueblo. Por mucho que el Ayuntamiento gaste con austeridad o dispendio en esta fiestas, desde el poder no se va a revitalizar esta celebración que nace precisamente desde el pueblo y contra el poder, desde las gentes y contra los cánones morales. Por ello, se hace imprescindible un llamamiento realizado por los propios aficionados al carnaval a todos los carmonenses, para que participen, se disfracen y contribuyan con su entusiasmo a que la fiesta sea un éxito. De lo contrario, irá menguando la sonrisa de la máscara más antigua de la Provincia de Sevilla.

Segundo, el secreto está en el tiempo. Mientras los demás estamos centrados en otros menesteres, llevan meses ensayando grupos de personas, se están diseñando carrozas y escenarios, se plantean discusiones sobre el lugar más adecuado para el desfile o la colocación de la carpa… Paralelamente, deberíamos estar otras tantas personas preparando disfraces, que no se hacen en un día, organizando grupos de amigos o pandillas para formar el jaleo colectivo, las letras mudas, los cantes improvisados y la participación de toda la familia y los amigos en el desfile… Ocurre que, de pronto, nos enteramos que el desfile es mañana, o que el concurso empieza ya y no teníamos preparado nada. Es decir, nos ha cogido el toro.

Tercero, por decir tres cosas solamente, y más importante, debemos tener humor para afrontar la vida, reírnos de nosotros mismos, relativizar los malos humores, hacer de la crítica una melodía desafinada, de la amistad un pasodoble. Aparecer públicamente sin ser conocido para no conocer tampoco a los demás… porque en el fondo ¡qué difícil es conocernos cada cual!, disfrutar de la Ciudad, del Real de la Feria, del Paseo, de la Alameda, de la Plaza de Abastos o de los lugares que sean, porque son nuestros ámbitos de la vida cotidiana y, por casualidades de la vida, tenemos espacios grandiosos de sobra para acoger todas las fiestas que existan…

Pero, sobre todo, si en estos días, a semanas vista, los carmonenses permanecen indiferentes al devenir de su carnaval, si ni siquiera se lo cuentan a sus hijos, si no son capaces ni de coger el traje de la abuela… entonces hemos perdido un trozo de nuestra historia y de nuestra identidad… Y no podremos echarle la culpa a nadie.

Teoría de la conspiración

Teoría de la conspiración

Si analizamos, aunque sea con brevedad, algunos de los episodios políticos de nuestra historia democrática más reciente podríamos concluir que, en muchas ocasiones, el poder constituido acaba siendo desplazado más por los errores propios que por los méritos de la oposición. Decía Karl Popper que la democracia sirve “para quitar al que gobierna” (más que para elegir al que va a gobernar). Recientemente hemos visto cómo el desgaste de un gobierno excesivamente prolongado puede ser la causa principal de su recambio, hablamos lo mismo del caso de Galicia en el plano autonómico que de Utrera en el municipal. Por el contrario, también observamos cómo hay alcaldes y presidentes de comunidades que llevan casi tres décadas gobernando; ahí tenemos Marinaleda o Chaves e Ibarra para ilustrarnos. ¿Cuáles son las causas que motivan el cambio político?, nos preguntamos y, en verdad, no podemos encontrar reglas matemáticas que concluyan con fidelidad una previsión cierta en función de unas variables o parámetros constatados.

Sin embargo, el cambio político, tan necesario como saludable “casi” siempre, tiene unas secuencias que, en general, vienen a repetirse a grandes rasgos. Revoluciones como la francesa de 1789 o la soviética de 1917, igual que la transición democrática en España, se dieron por un cuestionamiento generalizado del sistema existente como consecuencia de crisis políticas y económico-sociales que pusieron de manifiesto la necesidad de un cambio. Sin embargo, y he ahí un detalle de gran importancia, en estos procesos, además del descontento expresado por los “sufrientes directos” de esas crisis, vinieron a sumarse los planteados por una parte de los que convivían con el propio sistema: son las llamadas “revueltas de los privilegiados”, monárquicos que se hicieron republicanos, burgueses que se rebelaron contra su sistema o cachorros del movimiento falangista en España que se aliaron al fin con los demócratas... Es decir, hay “una parte” del poder que contribuye a su desplazamiento para conseguir una nueva situación. Este concepto tiene una base científica, a mi entender, y es que el margen de caos que cada ámbito asociativo, territorial o ideológico tiene, es directamente proporcional a la amplitud que contiene. Es decir, a mayor poder, a más gente implicada, a más organizaciones involucradas, la diversidad interna se acrecienta y el caos es mayor; esta es una de las fuentes de energía y creatividad que las sociedades tienen para crecer y desarrollarse. Esto viene a concluir, en la esfera de lo interno, con algo tan comúnmente conocido que señala que “los peores enemigos son los que están dentro”, o con aquella frase anecdótica que decía “al suelo, que vienen los nuestros”. Hablamos, entonces, de las crisis internas existentes en el ámbito de las sociedades, de las organizaciones y de los propios poderes. Crisis y movimientos internos que sólo son amortiguados o eliminados si sus protagonistas tienen conciencia clara que para su conveniencia particular o para los objetivos generales que persiguen, el resultado final puede empeorarles su propia situación: he ahí la enorme importancia de los múltiples “pesebres” y “cementerios de elefantes” que abundan en las administraciones para recoger a los damnificados y gratificar a los vencedores dentro del propio círculo, evitando así los rencores eternos que tan altas facturas pasan.

La conspiración, pues, es sólo la constatación de que algo se mueve en una organización en la que por diferentes circunstancias se hace necesario un cambio. Las claves de una buena conspiración, al menos, son cinco: 1.- Que haya causas suficientes para hacerla necesaria. 2.- Que haya personas que quieran conspirar. 3.- Que estas personas puedan y sepan hacerlo. 4.- Que, además, estén dispuestos a gestionar posteriormente el cambio conseguido. Y 5.- Que asuman el riesgo de sufrir el cambio en sus propias carnes.

Pedro I

Pedro I y el ilegítimo

La Ciudad de Carmona encuentra su historia vinculada de manera muy especial a Pedro I, Rey de Castilla desde 1350 a 1369, apodado como “El Justiciero”por unos y como “El Cruel” por otros. La tradición popular ha visto en este monarca un rey justiciero, enemigo de los grandes y defensor de los pequeños. El pueblo recelaba de la nobleza por lo que las venganzas del monarca, que recaían por lo general en aquella clase, a menudo fueron percibidas como legítimos actos de justicia. Por ello, el sentimiento popular representó pronto al monarca con el carácter de justiciero.

A fin de fortalecer la autoridad real, Pedro I limitó los privilegios de la nobleza, cuyo malestar no tardó en cristalizar en forma de revuelta en 1353. Sin embargo, la rebelión de la aristocracia castellana, liderada por su hermanastro Enrique de Trastámara, hijo ilegítimo de Alfonso XI, fue rápidamente sofocada por el monarca, gracias al apoyo de la pequeña nobleza, la burguesía urbana y la comunidad judía, sus principales aliados; Pedro no tardó en conseguir que su hermanastro se le sometiera con las mayores muestras de arrepentimiento. Cuentan que en dos ocasiones perdonó la vida a este hermanastro derrotado en sendos enfrentamientos.
Sin embargo, años después, en 1369, resolvió ir en auxilio de la ciudad de Toledo y en el camino halló a su hermanastro, a quien acompañaba el militar y jefe de mercenarios franceses Beltrán Duguesclín y trabaron combate cerca del castillo de Montiel. Sus tropas, compuestas principalmente por moros y judíos, fueron derrotadas. Se encerró en dicha fortaleza, sitiado en ella por su hermanastro. El francés lo condujo a una tienda en la que se hallaron frente a frente Pedro y Enrique. Corrió el uno contra el otro y abrazados cayeron al suelo, quedando encima Pedro; pero Duguesclín, pronunciando las célebres palabras “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, cogió del pie a Pedro y le puso debajo. Entonces, Enrique apuñaló el cuerpo de su hermanastro, cortándole luego la cabeza, que fue arrojada al camino, y puso su cuerpo entre dos tablas en las almenas del castillo, que se rindió en el mismo día.
Carmona hubo de padecer el asedio del Trastamara y su lealtad a Pedro I fue severa y miserablemente castigada por este ilegítimo representante de una nobleza a la que tuvo que pagar con “mercedes” los favores recibidos. El término de Carmona fue fragmentado y partes del mismo dieron lugar a otros municipios que surgieron como regalos a los nobles que le ayudaron en aquella guerra civil.
Probablemente, si Pedro I no hubiese perdonado la vida en dos ocasiones a su vencido hermanastro, hoy la historia sería diferente. Sin embargo, cuando el Trastamara tuvo la primera ocasión, contando con la cobarde ayuda del mercenario francés, no dudó en asestarle las puñaladas más traperas de ingratitud a quien, con todos sus defectos y grandes que los tenía, reinaba legítimamente Castilla. Probablemente, el perdón de Pedro I dejó abierta la oportunidad de la venganza, alimentada por rencores fuertes e intereses mezquinos de aquellos nobles. La política de alianzas establecida con la comunidad judía, la pequeña nobleza y los comerciantes, en detrimento de la aristocracia, estaban perfilando un cambio que de culminarse hubiese tenido quizás consecuencias históricas para Castilla y para el mundo. La ambición de un ilegítimo pudo más y el curso de la historia tomó un derrotero que hoy nos hace pensar en las funestas consecuencias de las traiciones; en el caso de Carmona, salimos perdiendo. Esperando estamos aún que la Junta de Andalucía resuelva sobre la pretensión de anexionarse cinco mil hectáreas de Carmona por parte de El Viso del Alcor. Este municipio surgió precisamente en 1444 tras una de estas “mercedes” de Enrique de Trastamara.








El Carnaval prohibido



El Carnaval prohibido

En esta semana del carnaval de Carmona, tras el concurso en el Teatro Cerezo y pendientes ya del desfile final, volvemos a tomar la palabra para dejar argumento y razón en apoyo de una fiesta de la que siempre se anuncia su agonía o su muerte y que, sin embargo, cada año resucita con un suspiro de alegría. Quizás repasando el libro de Lería y Eslava “de libertad incurable”, podamos comprender un poco mejor el porqué de una fiesta de hondas raíces humanas e históricas.

Hay tres ideas, o tres cosas, que de manera reiterada aparecen en bandos de alcaldes prohibicionistas, homilías de cardenales conservadores o en dictados de poderes absolutos, cuando tratan en vano de finiquitar el carnaval. Son tres conceptos de grado superior a la hora de justificar esta felonía contra la libertad. Son tres líneas de actuación que, no solamente en el carnaval sino ante la vida misma, cobran significado especial cuando se trata de examinar y controlar el comportamiento humano.

Uno es la máscara. La prohibición del disfraz, la negativa a la posibilidad de elegir el propio rostro. De una parte, por criterios llamados de seguridad y orden público, en muchos periodos se justificaba tal exigencia en base a que el anonimato era fuente de impunidad para aquellos que pretendían cometer un delito. Sin embargo, de otra parte, frente a este argumento, otro trasluce la verdadera intención: Es la propia inseguridad la que provoca en el poder la necesidad de identificar al adversario. Es el escándalo personal el que se reprime al comprobar que la máscara no es tanto un instrumento para ocultarse como una prenda para expresarse. Y entonces adivinamos en el vértigo del inconsciente los innumerables “yoes” de cada persona, cada uno de ellos con una máscara, con un rostro tan auténtico como el que llevamos por la mañana camino del trabajo o hacia ninguna parte.

Otro es el baile. Origen de lascivas tentaciones que han provocado tantas represiones a lo largo de la historia. Ese negocio llamado pecado hizo su agosto con las suaves formas que la danza ofrece expresando el sentimiento con el mismo cuerpo. Ay cuerpo maldito, rosa y amarillo, cuando se deja llevar por el ritmo de la música, o simplemente cuando conecta con otro que le acompaña. Ay cuerpos cuando bailan! No, no es el baile, es el mismo cuerpo el que queda prohibido en esta sinrazón de la censura que deja el alma hecha piedra por la imposición. Es el miedo, también, al movimiento, al roce, a la insinuación, a la sugerencia. Es, realmente, la quietud indiferente y perdida de la muerte la que surge y manda en estas negativas.

Y otro es la palabra. Lo que se dice, las letras de las canciones. Pero no son las letras ni las palabras. En realidad, la causa de la prohibición es la interpretación de los contenidos que hace el que prohíbe. En ocasiones, frases que encierran varios significados a la vez surgen en la literatura crítica, más en tiempos de prohibiciones, para colocar al censurador ante la disyuntiva de quedar delatado por un significado que le afecta personalmente, “el que se pica ajos come” se dice.

Pues bien, si estas tres cosas, mil veces vetadas, la máscara, el baile y la crítica, son la esencia del que prohíbe, son también, a su vez, la esencia o la vida del propio carnaval. Dicho de otro modo, los que apoyan el carnaval debieran impulsar los espacios y los recursos que permitan la máscara, el disfraz, el baile, la música y la crítica... Y esto, donde puede crecer y expandirse es sobre todo en la calle, en la calle.








Cine y futuro

Cine y futuro

En estos días, Carmona ha sido sede de un festival de cine. Quizás, en vez de “carmonafilmfest”, le debían haber llamado sencillamente festival de cine, pero vete a saber los motivos para bautizarlo con tan rebuscado nombre. Más interesante, eso sí, han salido sus apellidos “documentales de arqueología y patrimonio”, porque pocos habrá que así se llamen y se realicen en ciudades como la nuestra. Pero eso tampoco me importa mucho. Más me estimulan otras interrogantes: ¿otra actividad? ¿otro proyecto?. Porque si se trata de una actividad simplemente, es decir, proyectar unas películas, unos cortos o unos documentales, pues bien, pero eso lo podemos hacer todos los fines de semana…

He asistido al festival en la medida que otras ocupaciones me lo han permitido. No sabía que Pancho Villa había firmado una exclusiva de cine para difundir su revolución, ¡un adelantado!. Me ha hecho reflexionar profundamente ver cómo un niño “inocente” contemplaba morir a un amigo suyo, con el alma fría del futuro psicópata. O cómo, en un patio, una maceta cualquiera hacía justicia sobre la cabeza de un especulador. Muy interesante la denuncia de la destrucción del casco histórico de Bucarest. Ha sido espectacular ver los montajes y mentiras de la guerra de Irak, del golpe de estado en Venezuela, o de la vida cotidiana inmersa en el miedo y la violencia de la gran América. Y verdaderamente impresionante el “sueño de una mujer despierta”, alegato contra el maltrato.

He visto, como todos, en los periódicos o en la Televisión, a Carmen Sevilla, a Romero Marchent y también a personas de Jordania, Alemania, México, Venezuela, Italia, Perú… ¡Cada vez somos más cosmopolitas, patrimonio de todos, esto es de la Humanidad!.

Pero lo que más me ha sorprendido, ha sido ver a los niños delante de una enorme pantalla disfrutando con el cine mudo alemán de Karl Valentin. Estos niños nuestros, próximos mozalbetes que reivindicarán su moto para circular por nuestras calles, con tantos dibujos animados japoneses, juegos de video mortales, y películas de violencia a sus espaldas. Niños que, entre ellos seguramente algunos habrá, al conectar con otro mundo de imágenes y de gestos, de creatividad y expresión, de risa y de nostalgias, sin colorines ni efectos especiales; al entrar en otra dimensión sin gritos ni ruidos estridentes, es posible que hayan sentido en su interior el liviano peso de una semilla, llamada arte, que algún día al florecer, permitirá otra sensibilidad y otra comprensión de la vida, lejana de la guerra y de las agresiones, diferente a la consabida de la competitividad y del impacto. Esos niños puede que, mañana, recuerden el festival como un día distinto, para un concepto distinto también del cine.

Y entonces, Carmona, ciudad del cine, plató natural para directores y artistas, podrá recordar igualmente que inició un proyecto, realmente de película, con un argumento plagado de las mejores intenciones y unos actores, los propios carmonenses, que lograron por la vía de la ficción conseguir lo que la cruda realidad cotidiana de las porras y de las multas no había conseguido. ¡Maravilloso guión!.