Cambio y recambios

El cambio y los recambios

Iniciado el periodo de campaña electoral, el candidato Antonio Cano ha tomado ya dos decisiones de trascendencia para la Ciudad de Carmona, dada su vocación e iniciativa política: La primera ha sido tomarse unas vacaciones, la segunda irse a Rusia a ver un campeonato de tenis. Habrá quienes piensen que es un buen método para despojarse de ese estrés tan intenso que el candidato tiene y así, tras regresar, acometer sus actividades con mayor empuje. Sin embargo, puede que este gesto tenga alguna intencionalidad política, pues no olvidemos que en la calle está el tema de los pactos postelectorales, ¿quiénes lograrán un acuerdo de gobierno en caso de que nadie tenga la mayoría absoluta (o aunque alguien la tenga, que también puede ser)?. La respuesta a esa pregunta se sugiere con el título de una película de aventuras: "Desde Rusia con amor", nos dice Antonio Cano en los confines del dominio de Putin. No está de vacaciones, pues; está enviando mensajes subliminales para el futuro de Carmona, está trabajando inteligentemente.

Se extrañaba el alcalde, y así lo refería a un amigo común, que alguien muy cercano al entorno del candidato del PSOE, vamos, la persona más cercana, le dijese en un encuentro casual, que "el cambio era necesario", refiriéndose, claro está, no al señor Chaves sino al propio alcalde... Comprendiendo el alcalde que tan legítimo es querer un cambio en la alcaldía como no quererlo, lo que le sorprendió no fue ese deseo de permutar las personas del sillón presidencial del consistorio, sino que esta persona, tan cercana al candidato del PSOE, utilizase la frase de la campaña del PP. Ahí tienen ustedes el punto vulnerable de nuestro candidato del PSOE que, raqueta en mano, nos saluda desde los entornos lejanos de Moscú: su círculo real y su discurso más íntimo están preñados de las ideas y de las personas del PP. Muchas personas, incluso, creían que el candidato del PSOE era del PP, dada sus afinidades y círculos más cercanos. Entonces... ¿de qué cambio hablamos?

Otra anécdota es la referida al candidato del PP, que también quiere un cambio según su propia idea e intereses. En vez de a Rusia, el candidato del PP se fue a la Coruña, pero no para ver jugar allí al Sevilla, sino para encontrar entre el gladerío a los empadronados de Carmona y cogerles el voto allí mismo, casi de penalti...Aquí, las malditas coincidencias juegan una mala pasada porque delatan un presagio. Visto está que él no ha cambiado el viejo estilo de las propagandas a lo grande, con la megalomanía del cartel que deja a Carmona tan diminuta que más bien parece jugar a las casitas con la Ciudad. Y como a él es al único que le importa Carmona, a la salida, vulnerando la ley de seguridad vial y las normas de publicidad, está su inmenso rostro saludando a quienes salen para Sevilla, mayormente personas que van a estudiar o a trabajar. Muchos se preguntarán, al verlo tan grande en la valla, si sus aspiraciones particulares tambien tomarán las dimensiones del cartel, o si será simplemente un reclamo para llamar la atención hacia su persona y hacia su rostro para así conseguir más votos. De todas formas... ¿hacia dónde va ese cambio que propugna el PP? Estamos viendo la estrategia general del PP en España, con un lema oculto, similar al "Dios, Patria y Rey" de antaño, encaminada a crear una crispación generalizada, revolviendo los sentimientos más intimos y viscerales y utilizando de forma recurrente y obsesiva el tema del terrorismo como filón para la movilización y el desgaste de Zapatero.Pero esa estrategia del PP, hacia posiciones más duras y conservadoras, huyendo del centro a base de tanto radicalismo moralista, están creando a su vez un desconcierto en el electorado centrista que en un tiempo llegó a tener y ésto lo está aislando. Carmona no es ajena a esta percepción. En definitiva, nadie (o pocos) se creen que el PP vaya a dirigir sus políticas realmente hacia los temas sociales que demandan los ciudadanos. El cambio que propugna no tiene varacidad ni credibilidad para impulsar un desarrollo social para el futuro de Carmona.

He hablado de estos dos candidatos porque son los que refieren la necesidad de un cambio, de un alcalde diferente para Carmona. Y es que la pretensión de un cambio requiere, al menos, tres condiciones: que lo actual resulte muy deficiente o esté en crisis y sin perspectivas; que haya una alternativa de propuestas creibles y factibles con un apoyo social, y tercero, que haya un recambio. Cambio y recambio. Carmona ha emprendido en la última década un proceso de cambios muy importante en materia de urbanismo, infraestructuras, desarrollo económico, social y cultural y en proyección de la Ciudad. Estos cambios están en una fase intermedia que puede culminarse con lo previsto en el PGOU, tan bloqueado por quienes desean otro modelo de ciudad: Cinco mil viviendas, un millón de metros cuadradados para suelo industrial, tres parques y la Universidad. Cambiar esa perspectiva sería un retroceso para Carmona. En cuanto al recambio: efectivamente, sería necesario un recambio en Limancar y, como pone irónicamente bajo el cartel del candidato del PP, cuando reclama la atención de todos: "prohibido tirar escombros", será el cartelito que quede tras las elecciones.

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