Las campañas de la madrugá


Las campañas de la madrugá

Tempranito andamos con las campañas de algunos, ya electorales, aunque falten bastantes meses para el día del juicio de los comicios. Es cierto que quien gobierna no necesita comenzar tan pronto, y también que quien quiera darse a conocer, si es un desconocido, necesita más tiempo. Es la primera clave, decir “aquí estoy yo”, y dar vueltas por algunos barrios y hacerse de vez en cuando alguna foto con ese vecino que se presta aunque vuelto de espaldas. Si no se mide bien el tiempo y el desconocido llega a ser demasiado conocido, puede ser contraproducente; el tiempo todo lo arregla o lo desarregla. Hasta aquí, todo es legítimo, normal, es a lo que estamos acostumbrados...

Suele ocurrir que para expresar ese “aquí estoy yo”, algunos, en sus campañitas, suelen decir “Ya está bien de jugar con los carmonenses y de tomarnos el pelo como si fuésemos analfabetos” “No les da vergüenza gobernar de esta forma tan chabacana, tan bananera, tan descaradamente mal?”, porque, en segundo lugar, tras identificarse hay que diferenciarse de los otros, que lo hacen rematadamente mal, no construyen piscinas, sino bañeras, no han arreglado ni limpiado calles ni plazas, sino que las tienen abandonadas, y los vecinos protestan y se quejan por ello... en cambio uno, uno no engaña a nadie, sino que tras escuchar en silencio a los vecinos que “han volcado las iras acumuladas”, “toma la palabra suave, sonora, convincente, rumorosa...” Naturalmente, la palabra rumorosa es por los rumores infundidos.

Es curioso, pero en muchas ocasiones las campañas no pasan de ahí, de esos dos puntos mencionados: “aquí estoy yo” y “que mal lo hacen los otros”. Lo que pasa es que hasta para esta acción tan simple hay que tener un cierto decoro, una estética diríamos creíble. Qué pensarían ustedes por ejemplo si un candidato dijese y escribiese de sí mismo esto: “Mi voz recorre los barrios de Carmona. Cuando llego a un barrio apenas se me ve porque soy uno más entre todos. De pronto, me paro aquí, allá, hablo con éste, con aquél, con el de más allá. Se corre el rumor (otra vez la rumorología). Los vecinos salen incrédulos, a la plaza de su barrio. Preguntan quién es ese. Yo me acerco a ellos y les ofrezco mi mano abierta y sincera...”. Es decir, cuando la vanidad desborda la propia acción, convierte la narración en una caricatura, muestra a la gente como extraída de leyendas medievales y el texto casi pide que alguien diga al final: “milagro, milagro”. Y el que escribe esas frases entrecomilladas que aquí mencionamos, frases textuales de propaganda publicada, es el mismo que se siente tratado como si fuera un analfabeto... ¿Es creíble ni siquiera para sus propios compañeros este estilo narcisista?

Por otra parte, los otros no pueden ser tan malos, tan malvadamente crueles ni gobernar con tan “increíble desidia, dejadez e inoperancia”. Claro, si algo se arregla es porque se aproximan las elecciones, si no se arregla es porque son unos incapaces. Los condenamos de todas maneras: o son oportunistas o son inútiles... ¿Es creíble este estilo, este análisis de la realidad?

Luego, casi con toda certeza porque vienen haciéndolo así desde hace tiempo, hablarán de los problemas de la juventud, del desempleo, de la vivienda, de la seguridad ciudadana... Y curiosamente, quienes comparten esa ideología neoliberal que apuesta por el llamado libre mercado y el máximo beneficio como filosofía de la vida, quienes así defienden las privatizaciones de los servicios públicos y la primacía de la bolsa y quienes, por todo ello, saben que esa lógica conduce a la competitividad, a la precariedad laboral, al desempleo juvenil, a la especulación del suelo y a la carestía de la vivienda, resulta que tienen la desfachatez de criticar los efectos del sistema que defienden globalmente. O sea, una vela a dios y otra al diablo, hasta que se les descubra el juego. Hoy visitaré los barrios para darles la mano y mañana hablaré de mis negocios... Hoy estaré en un acto recordando a un alcalde de la segunda república y mañana diré que pedir la tercera es anticonstitucional. Hoy una charla política y mañana me gustaría dar el pregón de reyes. Hoy pan y mañana tortas.

Entonces, cuando llegue el día de las escobas que barren las palabras inútiles, huecas, dichas para ser oídas sólo por quien las pronuncia, muchas frases entrarán en los contenedores de la basura para ser recicladas y convertidas en sonidos del silencio, en los renglones del olvido... quizás eso sirva también para que no se pierdan las amistades ni las buenas costumbres.

La rosa del desierto

La rosa del desierto


Incluso en el desierto florecen las rosas más bellas. El receptáculo pétreo de la arena acoge el nido de los vientos y en las noches frías quedan cuajadas lentículas que se entrecruzan surgiendo al ritmo del siroco. La luna, refulgente en el cielo, contempla cómo crecen las cristalinas huellas hasta formar esos pétalos de mineral transparente. He ahí conformada la rosa del desierto.

Lo mismo ocurre en la vida. El desierto nos resulta un espacio desolado, pero también el lugar de encuentro con uno mismo. La historia sagrada nos muestra el desierto como ámbito para la reflexión más profunda; ahí quedamos desnudos, inmersos en el ayuno, frágiles como cuerpos y fuertes en el pensamiento. El desierto es la travesía necesaria del perdedor, la purga impuesta por el error cometido y también el silencio indiferente de los demás ante la prédica que clama comprensión.

Nos ha hecho el desierto una especie resistente envuelta en ropajes para evitar el azote del viento de la vida. Y la arena, tan limpia como fina, a veces acaricia suavemente nuestra piel y otras la sacude en mil latigazos invisibles, igual que el amor hace reír o llorar, disfrutar o morir. Y también nos ha mostrado el rostro de la escasez, de la sequía, de las maldiciones convertidas en lagartos, serpientes o escorpiones. Y asomando el perfil del horizonte nos ha enseñado el valor de la giba para el dromedario y el de la textura del cactus, ambas sinuosidades naturales hechas para almacenar el bien más preciado. Y, curiosamente, junto a una visión estática y monótona de su paisaje, ha conseguido aparecer en infinitas dunas tan variables y simultáneas como la realidad cuántica.

Pero, como tantas cosas, el desierto también es limitado, afortunadamente. Siempre habrá una cordillera que defina su comienzo, o un mar que determine el final de su territorio. Pero, sobre todo, lo que más nos hace pensar en las contradicciones de la vida son los oasis que aparecen salpicando la extensión ocre de la arena. Las palmeras y los árboles frutales surgen sorprendentemente en el desierto porque el agua brotó desde el acuífero oculto rompiendo el maleficio inhóspito, haciendo brotar la vida.

La rosa del desierto es a su paisaje como la respuesta a un enigma. Sale de las entrañas del mismo ser, después de un proceso donde se sedimentan las emociones, las culpas y expectativas, y se organizan buscando el sol, haciéndose ver como la misma vida. Es dura y frágil al mismo tiempo, igual que las piedras preciosas. Es múltiple, diversa, caótica y hermosa, pero asimismo surge para ser contemplada y para activar los sentimientos más hermosos.

Me decía un amigo a la vuelta de sus vacaciones: “Regreso con el corazón convertido en una rosa del desierto”. Es así como se viven a veces los tiempos de soledad y desazón, y cómo a pesar de todo, en lo más hondo del desierto íntimo brota una flor, llena de aristas cortantes, sí, pero una flor.

Y así es como se siente el viajero perdiendo su mirada frente a la vega de Carmona, regresando a su lugar de origen con el corazón convertido en paisaje árido y color ocre, con el semblante acariciado por otros vientos del sur, cálidos y suaves. Nuestras soledades son también las de otros más allá de nuestros continentes; ni fronteras ni muros pueden evitar el cruce de unas miradas, el volar de un pensamiento.
Frente a la vega, como frente al desierto, la transparencia del alma protagoniza el momento porque no hay espejo más nítido ni luna más sabia que la que nos ofrece nuestra tierra. La rosa de la vega, Carmona, con pétalos de alcor y casas blancas, es contemplada desde lejos por las montañas y por ese río milenario que da vida y crea el oasis de un fértil valle. Y va dentro del corazón, quieta, esperando la respuesta del amigo, que se bate en duelo entre el amor y el desamor, como siempre. Porque no hay mejor testigo de la vida que el silencio observador del vacío ni hay mayor verdad que la que calla y clama a la vez en la soledad del propio desierto.

Carmona, Ciudad universitaria

Carmona, ciudad universitaria

Si tuviésemos que escoger entre todos los proyectos positivos que la Ciudad de Carmona viene desarrollando (los negativos se los dejamos a los malasombras) uno de ellos viene a situarse con luz propia, para fortuna de los carmonenses, resaltando el perfil histórico y cultural de nuestro Municipio. Hablamos de la Universidad.

Es posible que haya quienes, no sabemos con qué intencionalidad, se empecinen en proyectar una Carmona tipo Chicago años 30, con una delincuencia incontrolada repleta de bandas peligrosas, automóviles ardiendo y destrozos de un vandalismo gigantesco que nadie puede neutralizar, dada las deficiencias policiales y la incompetencia municipal. Pero estos propagandistas, y eso sí sabemos por qué, ven frustrados sus empeños en malquistar a los ciudadanos entre sí, porque el tiempo va colocando a cada cual en su lugar, y a Gambrinus en el suyo, dando clases en el mostrador, mire usted, a su salud. Estos maldicientes, sólo por cubrir el espacio del contrapunto ácido que su ego les reclama, llegan a exagerar sus propias apreciaciones pretendiendo convertir en atmósfera irrespirable las bocanadas de humo que emanan algunos tubos de escape; no, mire usted, lo tranquilo que vamos dando el paseo de vuelta a casa… Y eso, aunque lo diga la concejala, también lo disfruta el corresponsal.

Una ciudad viva ha de asumir la diversidad propia de los modos distintos de entender la existencia. Quien pretenda la ciudad perfecta, la del silencio absoluto, con delicadas formas y pavimento hecho de chorros de oro, está insultando a la inteligencia y, además, nunca será feliz y, lo que es peor, no dejará a los demás tampoco que disfruten. Porque esa es una de las características que Carmona hace valer para ser Patrimonio Mundial: Los restos del calcolítico, del mundo tartésico, turdetano, romano… conviven con los restos de este milenio que ha generado su propia cultura; y en esa cultura, producto de los programas basura, de los profesores ya quemados, de los padres dimitidos y de la perezosa administración, están los protagonistas de la molestia; o sea, que están ahí.

Universidad, dice el diccionario, entre otras acepciones, “conjunto de las cosas creadas, mundo”… Universidad para ser universales, plurales, tolerantes, renacentistas, polifacéticos, conversadores y también críticos, cómo no. Universidad, para impartir cursos, clases, seminarios, congresos, para dar facultades, entendimiento, para dar vida, y también para dar respuestas. Universidad en Carmona para que nuestra Ciudad sea ese territorio donde civilizaciones y conocimientos se dan cita. Universidad para hacer valer la cultura como motor de desarrollo económico, y no sólo los ladrillos o el hormigón.

Por ello, como Ciudad universal y universitaria, vayamos preparando nuestra retina para comprender otras mil expresiones más del vivir y de la existencia de tanta gente que vendrán a sentarse en nuestra Plaza de Abastos o en la Alameda Alfonso XIII, que pasearán por los aledaños del Parador o del parque del Almendral, que se alojarán en casas alquiladas quizás de Villarrosa, San Francisco o alguna Urbanización; amigos en la nueva andadura de Carmona, ciudad tranquila, segura, pero viva; ciudad dinámica que procurará abrir más comedores y hostales, que dará más servicios y también que albergará más sabiduría y más fuerza para proyectarse ante el mundo… Y no en el Apocalipsis de la literatura barata del hampa inventado, sino en esa realidad donde todos cabemos, y cabemos nosotros porque somos los primeros; aunque, a veces, ni nos soportemos a nosotros mismos, inmersos en la ansiedad de una vida competitiva y llena de falsos titulares, aburridos de tanto cuento y de tantos vividores del cuento, marcados por el laberinto de nuestro propio egoísmo.

Freud

Freud

En estos días se conmemora el ciento cincuenta aniversario del nacimiento de Sigmund Freud ( Freiberg,
6 de mayo de 1856 - Londres, 23 de septiembre de 1939). Un médico que revolucionó los métodos y criterios para abordar el conocimiento de la mente y del comportamiento humano. Gracias a sus trabajos, algo con apariencia tan irreal, el llamado inconsciente, tomó cuerpo y consistencia conformando un auténtico mundo en el que están sumergidos recuerdos que pasaron al olvido, traumas vividos que deseamos sepultar o experiencias latentes que ni siquiera sabemos de su existencia aún siendo propias. Y algo tan etéreo como los sueños se convirtieron en realidades que nos hablan a nosotros mismos, en un lenguaje desconocido donde las palabras son imágenes plagadas de símbolos y de sugerentes mensajes. Ese universo interior es fuente de sufrimiento, de adversos efectos sobre los estados del ánimo y de trastornos de la personalidad; pero también contiene una infinita reserva de felicidad y puede ser fuente superadora de enfermedades que perturban nuestra psicología.

Y en ese cosmos, inmerso en el caos propio de la vida, se van ubicando, sedimentando como si de un lago se tratase, las distintas dimensiones de uno mismo. De una parte, el llamado “ello” donde quedan reflejadas las emociones y las apetencias más primarias como el comer, procrear, sobrevivir y defenderse; reflejos y deseos que a veces ni siquiera controlamos. De otra, el llamado “superyo”, la máscara social que las conveniencias, los formalismos y el propio poder van configurando en nuestro comportamiento. Y en medio el “ego”, el “yo” que intenta un equilibrio permanente del desajuste provocado por los otros dos, eso sí, procurando contentar a ambos.

Sólo se trataba, en definitiva, con un psicoanálisis o terapia adecuada, de conseguir la liberación de esas fuerzas reprimidas llevándolas a los ojos de lo más consciente, simplemente dejando hablar a la persona, a su libre albedrío, recostado cómodamente en un diván. Y en ese flujo de transferencias del sufriente, con un arte lleno de matices, ser capaz de encontrar la asociación libre de ideas y las interpretaciones de los sueños y de los deseos para así provocar la catarsis curativa.

Se nos antoja, entonces, la persona como una Ciudad recostada en su historia, desde el rellano del paseo hasta la almohada de su promontorio más elevado donde reposa su cabeza. Y una milenaria sucesión de vidas yacen olvidadas en su inconsciente, reprimidas porque fueron experiencias de infortunio y de tragedias. Que no miro a la Vega, niña, porque las espaldas encorvadas de la siega me duelen, y por ello todas las casas miraron hacia otra parte. Que no te metas en problemas mi niña que me lastiman los castigos y prefiero el resignado silencio, y por ello el aire denso de la apatía dominaba la atmósfera. Mi ello come y descansa en el establo de mis miserias; mi super yo atiende las campanas y los edictos y mi yo sobrevive a duras penas... Y Sigmund sólo dice, hable usted, señora, señora Carmo, hable y diga todo lo que le venga a la mente, y cuénteme sus sueños...

No le es tan difícil contar sus últimos sueños. Todos llevaban escritos la palabra libertad, envuelta en miles de sensaciones diferentes pero con un sentido común, es un derecho, es una necesidad; para cantar, para bailar, para amar, para pensar, para decir, para ir y para venir... sola o acompañada. Tampoco le resultó comprometido decir cómo fue matando a cada uno de sus padres, pues los hijos de cada uno de ellos fueron sus asesinos; así, las hijas se liberaron del patriarca, los creyentes de los curas, los votantes de sus poderes, los compañeros de sus alcaldes, y los canis de los maestros. Desde su mundo interior, lleno de margas azules, fueron saliendo al exterior, resquebrajando las piedras del alcor, tantas dolencias, tantas angustias... Pero, viendo su propia realidad, ella se desperezó suavemente, con tanta suavidad que no afectaron esos movimientos a la solidez de las culturas que habían tomado vida en su propio cuerpo. Y no es que por ello viera resueltos sus problemas, no, pero lo cierto y verdad es que sí encontró un sentido a esos sueños a los que nadie prestaba atención hasta entonces. Ya no había neurosis, eran otras cosas las que había, pero ya no eran neurosis. Freud le dijo tras la última sesión: siempre que pueda, haga el amor.

Carpinteros de Ikea

Carpinteros de IKEA

Estos días pasados descubrimos que los Reyes Magos no eran los padres sino los niños, y sus cartas a los reyes eran la prueba más palpable. Son fechas de regalos, ocio y copitas de confraternización. Nos sentimos entonces más consumidores que personas y así podemos ver en su esplendor cómo el sistema juega con los sentimientos y las relaciones para seguir sacando provecho a expensas de la felicidad virtual y efímera que nos ofrece. Y es curioso que el mayor mérito que el poder tiene es conseguir que los subyugados sean encima felices con su situación; hablamos del poder económico. Veamos algunos ejemplos y tendencias.

Están de moda los grandes almacenes por la oferta tan amplia que contienen, sus precios tan competitivos y el espacio de encuentro que suponen. Diríamos sin temor que hoy esos centros de ocio son lugares similares a los antiguos paseos de hace varias décadas, allí todos nos vemos sin conocernos. Una muestra muy de moda la tenemos en IKEA, un complejo de gran depósito de muebles y complementos donde se dan cita miles de personas buscando mesas, camas, lámparas o edredones. A unos precios asequibles se pueden encontrar estanterías, sillas o alfombras. ¿Cuál es el secreto de su éxito? ¿El diseño, la fórmula de exposición y venta, la diversidad de productos, el encaje en espacios reducidos, la imaginación, los colores, la facturación...? Puede que todas estas cosas sean la causa de su triunfo comercial, pero, quizás, modestamente lo digo, haya algo más. Ese algo más es el añadido posterior que cada usuario o comprador suma al coste inicial, el de su propio trabajo.

Cuando alguien ha elegido el mueble que mejor le parecía a ojos vista en la exposición, ha de ir a una inmensa nave donde están amontonados o apilados en gigantescas estanterías todos los artículos. Sabiendo el pasillo y la sección de lo que busca, él mismo ha de encargarse del transporte en un carrito hasta la caja para pagar religiosamente el producto adquirido. Sólo en este tramo de tiempo han desaparecido casi todos los empleados que debieran informar, aconsejar a los clientes o llevarles los productos a la caja. Pero esto ya es lo de menos, pues así se funciona en todas las medianas y grandes superficies que conocemos. El secreto está en que, llegados a casa, tras el penoso transporte y traslado personal de los muebles, viene un nuevo proceso de desmontar lo que viene embalado, para montar, como si de un verídico bricolaje se tratase, pieza con pieza, atornillar, ajustar y colocar todos los fragmentos en el lugar pensado. El gran secreto es que IKEA ha conseguido convertir en instaladores carpinteros a todos sus clientes, los cuales, no sabemos por qué, no suman en el coste final las horas de su trabajo en estas tareas ajenas a la profesión de cada cual. Es el mismo secreto que poseen los bancos, pues han conseguido que todos los ahorradores sean sus clientes, a los cuales les cobran, en cómputos globales, por cogerles su dinero, te cojo tu dinero y encima me pagas, vaya inteligencia.

Pero esto mismo que vemos en la gran industria y en el gran comercio está ocurriendo en tantos otros ámbitos del consumo. Piensen en los bares y terrazas donde el llamado autoservicio viene imponiéndose, ya sólo falta que, expuestos los menajes de cocina, cada cual se haga su propio menú. O en las gasolineras, donde hacemos el capullo con la manguera apuntando al agujero del depósito... He ahí un tema cotidiano de gran envergadura: nos van convirtiendo en camareros, carpinteros instaladores, empleados... sin que nos demos cuenta que lo hacemos gratis y encima nos cobran. Me he preguntado muchas veces por qué las asociaciones de consumidores este tema no lo han abordado seriamente y no he encontrado respuesta. O sí, hasta aquí nos han llevado.

El "cano-botellódromo"


El “cano-botellódromo”

Si no les importa, por favor, lean este mensaje. Es un fragmento de un correo electrónico que ha circulado estos días entre bastantes jóvenes de Carmona. Dice así: “He estado en la botellona nueva, la cual es ... un lugar donde tenemos k estar soportando la música cani a tope y a unos cuantos de pánfilos saltando por todos lados, tirando hielos y botellas a diestro y siniestro; y reguinxándose de los árboles. Eso tiene k akabarse!!! No dejemos k nos llamen salvajes por estar en la misma botellona k ellos!! Vamos a convencer a la gente pa k nos volvamos este invierno a la botellona vieja donde los canívales estos no pueden meter los coxes y seguro k dan menos.... Además, pa lo poco k tiene Carmona aprovexemos el lugar de la antigua botellona, no tienes k pegarte el pateo, está al lado de la discoteca y pal invierno está mejor. Carmona estará llena de canis, pero lo k no puede ser es k nos manejen unos cabezas huecas, joder... k somos muxos y k si vamos tos payá al final podremos estar en la botellona haciendo lo k keramos con nuestros amigos sin meternos en problemas de k te tropieces con un cani y se te venga pa ti. Todos estudiamos y de lo k menos tenemos ganas es de pasarlo mal el sábado. No conviertas tu sábado en una rutina de ir a un sitio k no te gusta,...”

Mientras este correo circulaba, los medios se hacían eco de la nueva “ley antibotellón” de la Junta de Andalucía, más correctamente denominada “ley de potestades administrativas en materia de actividades de ocio en los espacios abiertos”. Esta norma prohibirá la concentración de personas que consuman bebidas alcohólicas en la vía pública, salvo en aquellos lugares que determinen los ayuntamientos... ¿Qué decir ante todo esto? El gobierno andaluz pretende que sean los ayuntamientos los que determinen dos cuestiones: Una, si la gente puede beber en la vía pública y dos, en qué lugar concreto pueden hacerlo. Esto traerá como consecuencia, entre otras, simplemente que haya ayuntamientos que no tengan o no asignen lugares para la botellona y, por tanto, no se pueda beber en la vía pública, y otros que por el contrario ofrezcan un solar o espacio adecuado y se concentren personas para beber. Pueblos de ley seca en lugares públicos y pueblos de movida a tope en zonas señalizadas... pero el tema es más profundo, hagámonos las siguientes preguntas:

¿De verdad puede pensarse que una norma puede solucionar el tema de la botellona, de la movida juvenil? ¿Este fenómeno social no tiene nada que ver, por ejemplo, con el tipo de educación preponderante en la que poco se incide en el necesario aprendizaje de la responsabilidad? ¿Tiene relación la movida-botellona con la situación generalizada de jóvenes que están en precario, sin perspectivas reales de estabilidad y autonomía en sus vidas? ¿Qué nos hace pensar ese correo en el que muchos jóvenes quieren una movida o botellona “diferente”... acaso son todos iguales? ¿No hay también jóvenes que quisieran estar en un lugar adecuado, sin coches, ni música a tope, en fin, molestando lo menos posible?...¿Alguien se cree que podrán los ayuntamientos obligar a todos los jóvenes a ir a un lugar determinado y allí poder concentrarse para beber? ¿Esos lugares designados por los ayuntamientos deberán reunir requisitos mínimos e infraestructuras que garanticen limpieza, urinarios, alumbrado, aislamiento o lejanía para no molestar...? ¿Si pasa algo en un lugar “determinado por el ayuntamiento” éste tendrá responsabilidad civil por lo que allí ocurra? ¿Van a estar los padres y las madres más seguros y tranquilos de lo que acontezca a sus hijos o hijas en un lugar de estas características?

Mientras el ayuntamiento de Carmona, por lo que se ha podido ver, decidió no asumir políticas represivas de prohibición u obligación en este terreno del ocio de los jóvenes durante el fin de semana... ahora, según la Junta, queda “prohibido beber en la vía pública”... ¿con qué medios se podrá requisar, practicar diligencias y sancionar a miles de jóvenes semanalmente?. Mientras el ayuntamiento propició una diversificación de la movida, que los jóvenes fueron concretando en lugares tan distintos como las naves, el Paseo del Estatuto, el pilero, u otros espacios públicos... ahora hay que “determinar” un lugar específico para ello... ¿Con qué criterios?, ¿en el extrarradio para no molestar?. ¿Dónde están esos lugares públicos disponibles para recibir a miles de jóvenes? ¿Dónde el presupuesto para acondicionarlos como parques temáticos de un redil para jóvenes? ¿Quién garantiza que, finalmente, vayan allí los jóvenes (“No conviertas tu sábado en una rutina de ir a un sitio k no te gusta”)? ¿Y todo para beber un poco más barato?...

¿A nadie se le ocurrió que hace falta una década, con un incremento de los presupuestos para educación y empleo, y entonces hablar de soluciones...?






Juan Sebastián ElCano


Juan Sebastián ElCano

La Ciudad de los descubrimientos... Ya tenemos la marca de la campaña electoral para las próximas municipales. El ingenio popular ha querido así, remontándose casi quinientos años atrás, darle a Carmona esa impronta de nave que a lo lejos se divisa y cuya proa es el Parador... Una Nao Victoria, encallada en las aguas que conforman la misma Vega, dispuesta a dar la vuelta al mundo, como aquella aventura iniciada en Sevilla en 1519, con salida al mar y llegada a Sanlúcar de Barrameda en 1522, tras 78.000 kilómetros de viaje.

Qué imagen más alegórica... En ese orden espacial y de nombres, Juan, divisando desde la proa lo que más le importa, Sebastián remando en el corazón del buque de la aventura y el Cano, en la popa, viendo cómo el aire empuja las velas... Da igual el orden, ¿no?... Si hace falta combustible, asesoramiento técnico industrial o cuidados médicos para la tripulación, ahí tendríamos a todos o a cada uno de los tres comandantes comiciales. Bueno, el orden sí podría ser importante, pues, en el arte de la navegación, cada puesto tiene su singularidad y necesita una pericia especial... Y todos son imprescindibles.

Si así fuera Carmona una Nave presta a surcar los mares de su futuro, en un largo periplo histórico para volver a encontrarse a sí misma en el mismo Guadalquivir, esencia de Andalucía, nadie dudaría de la fortaleza de su estructura. Su quilla, forjada de la mejor madera de los tiempos, sería ese acervo cultural y patrimonial que tantas civilizaciones nos legaron. Y sus cuadernas, costillas del esqueleto de nuestra embarcación, serían esos valores y esas riquezas que la naturaleza cedió a nuestro término: su extensión, su campiña, sus terrazas, su alcor, su enclave geográfico... Una bodega cargada de experiencia milenaria y de memoria histórica; una cubierta receptiva y tolerante, donde los tripulantes y los pasajeros conviven un apacible viaje en el mar de las certezas y de las inquietudes...

La tripulación de esa Nao Victoria, que Juan Sebastián Elcano capitaneó en su trayecto final –no olvidemos a Magallanes-, hubo de ser heroica donde las haya. Aunque él recibiera del Rey Carlos I de España aquél meritorio escudo con la inscripción “Primus circumdedisti me” ("Fuiste el primero que me diste la vuelta"), es de sentido común que sus pilotos, marineros, cañoneros, cocineros y hasta el último grumete, hubieron de sudar con sangre el sacrificio de esa vuelta al mundo; tanto fue que sólo diecisiete llegaron con él hasta el final de la expedición. Esa tripulación de la nave, los equipos, los concejales, los técnicos, la ciudadanía en general, son realmente los que en una larga travesía marcan la solidez del proyecto... De eso aún no sabemos casi nada, pero ya tendremos toda la información...

El viento, como energía que alienta esas velas que son en realidad nuestras ilusiones, nos viene a rachas, sin grandes temporales, es cierto, a veces demasiado calmo, pero, en general, esta Nao Carmo tiene fuerza para avanzar hacia su horizonte sabiendo que llega cada día, que todo viene llegando... El cuaderno de Bitácora de la nave Carmo lleva escritos de incidencias y pesadumbres, pero también de muchos logros y éxitos...
Sólo queda algo... La mejor nave, la mejor tripulación, el mejor viento, no lo pueden garantizar. Podríamos gozar de la embarcación más poderosa y segura, de los marineros mejor preparados, de la intendencia mejor organizada, de las hélices más potentes.... pero, si el rumbo de la nave toma un destino equivocado... ¿Y eso quién lo puede saber? Eso es realmente el pueblo, el pueblo con mayúsculas, el que lo decidirá en su día.

La estrategia de la Ciudad, su horizonte como modelo de ciudad sostenible, con un desarrollo basado en la cultura y en las relaciones de tolerancia y libertad, su personalidad e identidad forjadas a lo largo de siglos, sus gentes con la sabiduría de los tiempos del campo y su distancia real con la aglomeración urbana llena de ladrillos y saturada... Su vocación propia, es realmente un sí mismo un rumbo. Juan Sebastián Elcano debe tener en cuenta ese rumbo y generar un consenso, a partir de lo ya logrado por el esfuerzo común realizado en los últimos años, para que esa Nao Victoria pueda llegar a encontrarse en su ámbito primigenio después de dar la vuelta al mundo. Seremos todos una tripulación satisfecha y lo celebraremos.






Doña Cuaresma, disfrazada (2003)

Doña Cuaresma, disfrazada
Las teorías sobre la génesis del Carnaval son numerosas y con variados matices, pero quizás la que más consenso pueda alcanzar es aquella que nos habla de una expresión sociológica de fiesta popular y de crítica sarcástica, mordaz, musical o disfrazada, contra el poder establecido, de una manera genérica, y que centra sus manifestaciones en los días previos a la Cuaresma, por ser este periodo de riguroso y estricto cumplimiento de normas morales, entre las que cabe destacar la abstinencia de comer carne, “carnelevarium” (“quitar la carne”)…

Sirva este preámbulo para enfocar El Observatorio en estos días hermosos del Carnaval de Carmona y constatar las múltiples e ingeniosas contradicciones que nuestra Ciudad es capaz de mostrar en sus propias fiestas. Es de común acervo que la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma es la base mórbida que explica la debilidad humana en sus dos dimensiones más explícitas: las miserias de la carne y el calvario de las culpas. Hablamos así de una liberación en unos días que sitúan sus fronteras respectivas en el tiempo, pero que operan sobre el mismo colectivo humano: los ciudadanos. La liberación en los días de Don Carnal nos permite aligerar las reservas de carne y vino de la despensa para el posterior ayuno, nos invita al cante y a la critica, al exceso y al baile, al desahogo y a la máscara; así quemamos los residuos mentales y físicos que las diferentes represiones han generado en nuestro ser… La liberación en los días de la Cuaresma, por el contrario, es el ejercicio de la meditación y de la abstinencia, del encuentro con la soledad y con nuestra propia conciencia, es el pulso contra las cifras del colesterol y la recapitulación ante nuestras desavenencias interiores… El resultado final de los dos procesos debe ser un equilibrio que nos sitúe en plena forma para afrontar… para afrontar la fiesta siguiente que es la Feria.

Pues bien, en esta batalla entre Doña Cuaresma y Don Carnal, ganadora siempre ella, parece que los papeles repartidos en la sociedad han de quedar diferenciados de manera clara para evitar la confusión. Y así, no es de extrañar las numerosas críticas que los abanderados de la Semana Santa realizan hacia las fiestas del Carnaval, agravios en subvenciones recibidas, o la contestación que desde el ángulo de las carnestolendas se hace a los llamados capillitas que con vara en mano lucen sus trajes azul marino. Sin embargo, Carmona, Ciudad integradora de civilizaciones y culturas, tenía que enseñar lo jamás visto ni soñado: la síntesis de ambas esferas de esta guerra de gestos. A más Carnaval, menos Semana Santa; Cádiz. A más Semana Santa, menos Carnaval; Sevilla… Carmona, miren y comprueben, un abrazo furtivo pero real entre Don Carnal y Doña Cuaresma, un encuentro fugaz de amor, aunque sea alrededor de unos montaditos y unas cervezas… Carmona, Carnaval y Semana Santa.

Miembros de la Antigua Real e Ilustre Hermandad de las Benditas Animas y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y María Santísima de los Dolores, han estado sirviendo todo el avituallamiento dentro del Teatro Cerezo durante el Concurso del Carnaval. Voluntarios de la Real e Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Coronación de Espinas María Santísima de la Esperanza y San Juan Evangelista, ha situado algunos de sus cofrades en la carpa del paseo del estatuto para atender a las comparsas y chirigotas en sus menesteres del tapeo y de las copitas propias de estos días. Hermanos y amigos de la Ilustre Hermandad de Nuestro Padre Jesús en la Columna y María Santísima de la Paciencia tuvieron la encomienda de la Sardinada que abría paso a las fiestas del Carnaval… Todos en interés mutuo y buena cooperación, oyendo el clamor de la final cuando los Siesos premiaban como el mayor de Carmona al cura de Santa María y un antiguo y brillante pregonero de la Semana Santa barría los pasillos de butacas del Teatro Cerezo. Todos mostrando esa posibilidad real de paz que la tolerancia es capaz de ofrecer, incluso en plenas batallas, y que en estos días de amenazas bélicas puede ser ejemplo para el pensamiento pacifista y para la cooperación cultural entre los pueblos.

Porque, sinceramente, ¿no creen ustedes que esta batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma nunca terminó con vencedores ni vencidos? Pues, si no, ¿por qué hemos de repetirla cada año? ¿No es más bien que nosotros mismos hemos de confrontar nuestras propias debilidades para ejercitarnos y aprender a luchar y a superar cada día de nuestra vida?. Ahora comienzo a comprender por qué Martín Recio ha sido capaz de fichar para su posible candidatura al pregonero del Carnaval, Antonio Serrano, y también cuenta con el apoyo y la amistad del pregonero de la Semana Santa, Antonio Montero. Una vela a dios y otra al diablo. Si no se presenta ahora, ¿cuándo va a estar en mejores condiciones?

España, cataluña, Andalucía


España, Cataluña, Andalucía…

Las elecciones catalanas y sus resultados posteriores han puesto sobre la mesa nuevamente el debate sobre el desarrollo del Estado de las autonomías de la Constitución de 1978 . Una visión ésta muy descentralizada que ha cubierto una etapa de 25 años de nuestra historia democrática más reciente. Una propuesta que fue intento de síntesis para superar los conflictos históricos, a veces saldados de forma autoritaria y violenta, entre quienes pensaban en la España centralista, única, homogénea, y los que la concebían como federal con nacionalidades históricas y derechos de soberanía territorial.

Pues bien, este Estado de las Autonomías ha dado de sí, afortunadamente de forma muy eficaz y próspera, casi todo lo que tenía que dar. Porque, no nos engañemos, estamos en una nueva fase en la historia de nuestro país en lo referente a ese modelo de Estado que configura las relaciones entre los pueblos de España. España, definida ya por los Reyes Católicos como una “nación de naciones”, no es lo que era, porque la historia no se para por mucho que algunos lo deseen. Por mucho que algunos de nuestros más señalados dirigentes del Estado agiten la palabra España, con intenciones claras de rentabilizarla partidistamente, hoy, por ejemplo, nuestra política de defensa, o sea, nuestro ejército, está, en gran medida, a las órdenes de la OTAN –y últimamente diríamos que casi a las órdenes de Estados Unidos-. Los campos de Andalucía producen en función de directivas que no se han tomado en España, las OCM del aceite o del algodón lo demuestran palpablemente. Los tipos de interés, las tasas de inflación, el gasto social, las tendencias en el sector público de la economía, y tantas otras cuestiones relevantes que nos afectan en el vivir cotidiano, son cuestiones que no decide por sí sólo el Gobierno de España, por muy de España que sea.

Un proceso en el que han intervenido dos factores al mismo tiempo: la internacionalización de la economía, eso que llamamos la globalización, con organismos poderosos como la Organización Mundial del Comercio o el Fondo Monetario Internacional marcando reglas y pautas para todos los países. Y la construcción europea, con la próxima propuesta de una constitución a la medida de esos centros de poder. Ambos van determinando progresivamente una “disolución” de los perfiles del llamado “Estado Nación”. Por el contrario, emergen las identidades territoriales, las regiones y las nacionalidades. Con todo el efecto negativo y excluyente que puedan tener, sus ciudadanos se aferran a esa realidad cercana, cultural y endógena, para hacer frente a los fuertes vientos de esa globalización que amenaza sus costumbres, sus riquezas y sus territorios.

Ahora, Cataluña. Y sin terrorismo. Con una propuesta de modificación de su Estatuto para ir más allá en su proceso de soberanía territorial. Reclamando quedarse con más dinero aportando menos del que ahora aporta al resto del país, sin pensar en las plusvalías acumuladas gracias al trabajo de personas de otras regiones, como Andalucía, y en situación de privilegio permanente en materia de infraestructuras, equipamientos sanitarios y educativos, desarrollo económico, empleo… Con su esfuerzo, claro está, pero también con el de los demás. ¿Y Andalucía?, ¿seguirá absorta pensando en las subvenciones europeas? ¿volverá al lamento y al agravio comparativo, olvidando su conquista del 28 de febrero? ¿seguirá conforme con el papel asignado, desmantelada industrialmente, paralizada agrícolamente, con los barcos amarrados y su minería olvidada? ¿continuará resignada con sus tasas de paro, de fracaso escolar, de listas de espera, de insuficiencia investigadora…? Andalucía, los andaluces, tendremos que decir algo, digo yo.

La seguridad de los ciudadanos

La seguridad de los ciudadanos

Se ha convertido el tema de la seguridad ciudadana en uno de los ejes centrales de los programas políticos, por ser una de las principales causas de inquietud y preocupación social. Y son aquellas cuestiones cotidianas que más nos afectan, o que vemos con nuestros propios ojos, las que más impacto nos produce. Aunque parezca absurdo, un fraude fiscal de enorme trascendencia puede resultarnos desapercibido, mientras que un delito menor, como un robo en el escaparate de nuestra calle, nos parece algo realmente grave. La clave, fíjense, está entonces en la cercanía que detectamos del riesgo, más que en la dimensión del propio riesgo. A medida que está más próximo, más nos angustia. Por exagerar, las bombas atómicas que están repartidas por el mundo nos producen menos miedo que un niñato haciendo alardes con la moto.

Viene esto a colación por la trascendencia que tuvo el hecho de que un profesor fuese agredido por un alumno hace unos días. Independientemente de la falta de veracidad de ciertas noticias que magnificaron dichas circunstancias, buscando más el morbo y el titular que la información objetiva, lo cierto y verdad es que la agresión existió, probablemente por ambas partes, y que ese instante violento vivido por dos personas, fue simultáneamente vivido por toda la comunidad educativa y, en consecuencia por la ciudad. Todos los profesores percibieron esa sensación de impotencia ante la provocación y sintieron la indefensión en sus propias carnes. Quizás muchos alumnos sintieron igualmente la repulsa por la pérdida de respeto hacia sus educadores que aquella falta significaba; quizás otros, desde la incertidumbre, la ignorancia o la falta de perspectivas, pudieron sentirse también indefensos ante un sistema educativo que, aún siendo obligatorio, nunca les comprendió ni les apoyó como ellos esperaban… Ahora, seguramente, quede un mal recuerdo de aquel momento y se haya pensado incluso cómo pudo evitarse; es posible que algunos policías se acerquen con más frecuencia por los entornos escolares y el tiempo, como siempre, pasará página.

Sin embargo, junto a ese percance, o más bien por ese percance, han debido aparecer en las reflexiones y en las conclusiones sobre lo ocurrido algunas palabras que también forman parte de la seguridad de los ciudadanos: hablamos de los valores de las personas que se van perdiendo, de la importancia de la cultura, de la tolerancia, del respeto, del papel de las familias, de las enseñanzas negativas de la televisión, de la necesidad de que nadie se sienta excluido, de la comunicación entre las generaciones, de los recursos y medios imprescindibles para una educación de calidad, de la comprensión ante los errores ajenos, de la pérdida injusta del papel del educador y el respeto que se merece, de lo importante que es una sociedad que integre y abra expectativas reales a sus jóvenes para el futuro… Si ha sido así, entonces se ha tratado el tema de la seguridad de los ciudadanos. Si sólo se habló de pandillas, niñatos, policías, miedos y castigos… entonces lo que se trató fué de inseguridad ciudadana, que son dos temas distintos, aunque tengan puntos y contenidos comunes.


















Los Estatutos


Los Estatutos

Hablaría, en primer lugar, del Estatuto de Autonomía de Andalucía porque ya estoy un poco hastiado de la primacía mediática que ha adquirido el Estatut. Nadie se acuerda ya del denostado Plan Ibarretxe y ha quedado desapercibido por completo el Estatuto valenciano... Es posible incluso que haya por ahí otros estatutos hijos del anonimato, simplemente porque sus comunidades están instaladas en la normalidad y no sabemos nada de su existencia. Pero el de Andalucía, “el nuestro”, ese ya circula por el cauce del acuerdo previo, camino de la desembocadura en el trámite parlamentario donde terminará en el océano del Congreso de los Diputados; allí en alta mar, las enmiendas y los acuerdos de última hora lo dejarán igual que un barco tras el temporal, presto a ser devuelto a las costas andaluzas, igual que las pateras, plagado de confusiones y deshecho por completo. Pena que no haya un Carod por aquí al que dejen tirado.

El nuestro, el de Andalucía, ya está en “fase borrador”. Así, Izquierda Unida y PSOE, que se entere aquí en Carmona el niño pelón, han convenido un texto altamente progresista en el que se habla de grandes temas, derechos y realidades ansiadas en los últimos tiempos, y cuestiones que ni existían hace veinticinco años, 1981, fecha en la que fue promulgado el actual, por cierto redactado en Carmona.

Pero aún hay importantes renglones en blanco en este borrador de Estatuto. Por ejemplo, el tema de los Ayuntamientos; que se enteren los alcaldes para qué les sirve tener sus respectivos parlamentarios, y ahí todos los partidos deberían ponerse su propia penitencia. Por supuesto, de nación, nada, hasta ahí podríamos llegar, después de que el catalán sólo menciona esta palabra no como definitoria de una identidad sino como referencia de un debate parlamentario... Comarcas?, no, tampoco, esas se las comieron las áreas metropolitanas. Y ausencias no definitivas que han de cubrir su expediente, nos referimos al papel del PP y del PA.

Y, atención, la parte principal, la financiación. He ahí un tema crucial. No podemos resistir el comparativo: Catalunya ha conseguido tres mil millones de euros en concepto de deuda histórica por el déficit de infraestructuras. Andalucía no ha conseguido ni que figure en los presupuestos, es más, muchos socialistas ya hablaban de que este término estaba desfasado pues con la Expo ya quedamos bien equipados.
Catalunya ha conseguido el 50% del IVA y del IRPF, el 58% los impuestos especiales. Esto es, 573,05 euros por habitante. Esto significaría para Andalucía 317,46 euros por habitante.
Catalunya ha conseguido que el reparto de las inversiones se haga en función de su PIB, (quien más tiene, más recibirá: esto es, solidaridad) 18,9%, en vez del referido a su población, 15,5%, con la que ya ha logrado un gran plus de beneficios. Andalucía ha exigido que dicho reparto se haga sobre su población, 17,7%, y no sobre su PIB, 13,7%. Las dos fórmulas a la vez no podrán aplicarse para el reparto en porcentajes ¿cuál creen ustedes que al final se aprobará? ¿la catalana, ya acordada, o la andaluza?
No hemos podido dejar de referirnos al Estatut de Catalunya al hablar del nuestro, ¿creen ustedes que esto es casual? No, esa sombra, más bien compañía, va con nosotros. Lean si no el último renglón, tras la disposición final, del actual Estatuto de Autonomía de Andalucía. Dice:
“El presente Estatuto entrará en vigor....Por tanto, mando a todos los españoles, particulares y autoridades que guarden y hagan guardar esta Ley Orgánica. Baqueira Beret a 30 de diciembre de 1.981.- Juan Carlos Rey.-“ ¿Qué???







El lobo estepario






















El Lobo Estepario

Unos fragmentos de la novela de Hermann Hesse:

“...Érase una vez un individuo, de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario. Había aprendido mucho de lo que las personas con buen entendimiento pueden aprender, y era un hombre bastante inteligente. Pero lo que no había aprendido era una cosa: a estar satisfecho de sí mismo y de su vida. Esto no pudo conseguirlo... El lobo estepario tenía, por consiguiente, dos naturalezas, una humana y otra lobuna; ése era su sino.... Algunos le querían como hombre distinguido, inteligente y original y se quedaban aterrados y defraudados cuando de pronto descubrían en él al lobo. Y esto era irremediable, pues Harry quería, como todo individuo, ser amado en su totalidad y no podía, por lo mismo, principalmente ante aquellos cuyo afecto le importaba mucho, esconder al lobo y repudiarlo. Pero también había otros que precisamente amaban en él al lobo, precisamente a lo espontáneo, salvaje, indómito y peligroso, y a éstos, a su vez, les producía luego extraordinaria decepción y pena que de pronto el fiero y perverso lobo fuera además un hombre, tuviera dentro de sí afanes de bondad y de dulzura y quisiera además escuchar a Mozart, leer versos y tener ideales de humanidad. ....Vetas grises adquiere mi rabo peludo; voy perdiendo la vista, me atacan las fiebres; hace tiempo que ya estoy sin hogar y viudo y que troto y que sueño con corzas y liebres... -Tú llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hechos ningunos, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego de tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de si lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas o la veneración de los santos, ése es un necio y un quijote....”

Repasando estos fragmentos, a luz de todas las cosas que estos días acontecen en el mundo, (podríamos decir en el mundo interior de cada uno o en el mundo en el que vivimos todos, o también podríamos decir en el mundo en el que vivimos nosotros)... quedan en nuestra mente esas grandes contradicciones que hoy atraviesan la humanidad. Somos, efectivamente, un lobo estepario, solos en la inmensidad de una estepa llena de heladas, luchando cada día contra nosotros mismos... ¿No han sentido una cierta perplejidad y sensación de injusticia ante el poderoso vencedor, cuando ha juzgado y condenado a la horca al dictador Sadam?... ¿No han percibido que mientras media humanidad, mejor dicho, un ochenta por ciento de la humanidad, aúlla y protesta en el borde de un promontorio llamado derechos humanos, el otro veinte por ciento lo disfruta a su salud?... ¿Quién es el lobo realmente?

Pero no se trata de hablar de la humanidad en abstracto, como si esa inconmensurable cantidad de gente, precisamente por tal magnitud, nos resultara tan inabarcable como distante. Hablemos de lo más próximo... del prójimo... hablemos de los grandes beneficios de unos pocos a costa de la precariedad y de la inseguridad de la mayoría... hablemos de la enfermedad, del analfabetismo, del paro de esa gran mayoría, tan cercana que a veces llega en cayucos y nos asusta, y los consideramos como el problema número uno... ¡¡¡nuestro!!!, (cuando el problema quien lo tiene realmente son ellos, y por eso vienen....) Hablemos de esa intolerancia que anidamos y proyectamos y de ese conformismo que se hace cómplice pasivo de tantas injusticias.... Y, sobre todo, analicemos si realmente somos capaces de comprendernos en nuestra respectiva totalidad... para así asumir que realmente cada cual lleva dentro una humanidad personal diversa, a veces confrontada, en la que conviven los aspectos de mayor grandeza con los más miserables... y, en ocasiones, el lobo escondido no es precisamente la peor faceta... Decía el lobo estepario: “... Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante...”







La viga en el ojo

La viga en el ojo

Hace unos días salió publicado el gigantesco escándalo del caso de las vigas abandonadas de la Iglesia de Santa Ana. El grupo socialista, a través de su portavoz municipal, difundió una nota de la que se hizo eco el Correo de Andalucía, acusando a Izquierda Unida y al alcalde de irresponsabilidad en el cuidado y conservación del patrimonio histórico de nuestra Ciudad, cuestión ésta de enorme gravedad cuando al mismo tiempo se está reclamando nuestra inclusión en el listado de ciudades que la UNESCO considera deben ser declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Desde aquí debemos reconocer el mérito de dicho portavoz al señalar con su dedo acusador a su propio partido.

No en vano resulta insólito el gesto del munícipe socialista, pues demasiado acostumbrados estamos a ver cómo se le echa la culpa a otro de los problemas que padecemos, evadiendo nuestras propias responsabilidades; o, también, cómo nos fijamos en la mota del ojo del prójimo, sin darnos cuenta de la viga que llevamos en el nuestro, como decía San Mateo (7, 6): “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

Porque todo el mundo sabe que el deteriorado artesonado mudéjar de la Iglesia de Santa Ana hubo de ser desmontado en 1987 como consecuencia de los desprendimientos de las cubiertas. Aquella obra, dirigida por el arquitecto técnico D. José María Cabeza, concluyó depositando dentro de la misma Iglesia el conjunto del destruido artesonado, descartándose incluso el uso del mismo como ornato superpuesto a las vigas metálicas recién colocadas. Desde 1987 hasta 1995, fecha del cambio político en el ayuntamiento, tuvo el PSOE ocho años para reutilizar, recuperar, rehabilitar, restaurar, recomponer o restituir dicho artesonado y no lo hizo. Sin embargo, casi veinte años después vuelve a salir a la palestra este tema en clave de denuncia contra el actual gobierno municipal. Y ya verán ustedes cómo hasta la delegación de cultura de la Junta de Andalucía (la misma que ve impertérrita las intervenciones urbanísticas en el aljarafe o en determinadas plazas de Sevilla), abrirá una sonada investigación al respecto con la finalidad de esclarecer las responsabilidades de este atentado contra el patrimonio de Carmona, lo que provocará, entre noticias, comentarios, supuestos y conjeturas, en titulares de prensa y otros medios, un poquito de mayor desgaste para el alcalde y su gobierno. Ya que, sin estar convocadas aún las elecciones próximas, parece que se ha abierto la veda de la campaña electoral, todo vale con tal de erosionar al adversario.

No cabe mayor desvergüenza que la utilización interesada de los hechos y su tergiversación para con ello dañar al otro. Es lo que diariamente vemos en las esferas del poder, utilizándose miserablemente estas malas artes por parte de aquellos que fraguan entre sus intenciones alcanzar el poder al precio de lo que sea, saltándose la ética sin miramiento alguno.

Sin embargo, sería interesante saber, por ejemplo, abierta esa investigación sobre “las vigas perdidas de Santa Ana”, si la delegación de cultura de la Junta de Andalucía, preguntará al respecto a los munícipes y alcaldes que desde 1987 a 1995 fueron responsables de la gestión del patrimonio de Carmona. O si la propia Hermandad, que fue quien solicitó a la concejalía correspondiente que se retiraran los despojos acumulados en el interior de la Iglesia, podrá decir lo mismo a la Junta que al concejal acerca del estado de las maderas en el tiempo en que fueron sacadas de su interior.

De todo esto cabe preguntarse si a estas alturas es admisible que el PSOE pretenda dar lecciones de conservación del Patrimonio en Carmona y a Carmona. Un columnista de la Prensa diaria, criticando la política del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla y la desidia de la delegación de Cultura en intervenir al respecto, viene a decir: “... su falsa política "de progreso" que ha destrozado las plazas de San Lorenzo y del Pan, está destrozando la Encarnación, tala los árboles de la Avenida y la Plaza Nueva, agrede el jardincillo de la Plaza de Cuba, destruye restos arqueológicos o amenaza con mares de granito la Avenida, la Alfalfa, el Salvador y la Pescadería...”.

¿Podrían entonces dejarnos tranquilos? ¿Podrían quitarse sus propias vigas?

La especulación

La especulación

Un reciente estudio, elaborado por iniciativa de la Asociación de Empresarios del Aljarafe y otras entidades de dicha comarca, viene a concluir que el modelo de crecimiento experimentado en esa zona se ha convertido en insostenible. Las infraestructuras están al borde del colapso y la saturación urbanística existente impide un desarrollo equilibrado del territorio. Más de cincuenta mil vehículos pasan diariamente desde el Aljarafe a la capital y las vías de comunicación pueden absorber poco más de treinta mil. Los municipios han perdido su identidad como pueblos y la construcción masiva de adosados, junto al uso individual del coche, establece un modo de vivir individualizado, sin cohesión social. Las relaciones sociales y económicas están mirando casi exclusivamente al centro de la gran urbe, olvidando así el propio desarrollo de esta comarca y sus municipios. Más del setenta y cinco por ciento de las personas que han de trabajar, en la primera corona del área metropolitana, tienen que hacerlo fuera de su pueblo.

Esta situación, que duda cabe, coloca a Carmona y a su término municipal en el centro de las miradas de muchos constructores, inmobiliarias, especuladores e incluso de miles de ciudadanos que, agotado y masificado el Aljarafe, buscan un lugar próximo a Sevilla capital que ofrezca una calidad de vida que en otros espacios ya no se encuentra. Se revaloriza así la posición estratégica del municipio de Carmona y las tentaciones económicas y las presiones urbanísticas seguramente están a la orden del día. Se trataría de un proyecto a modo de “Aljarafe 2” que podría albergar entre cinco y diez mil viviendas, con fuerte equipamiento de carácter privado, tipo campos de golf, con viviendas de mayor lujo que los simples adosados y que concentraría a las personas de mayor nivel económico que desean sencillamente vivir a cinco minutos de Sevilla, en término de Carmona, en espacios que actualmente están calificados como rústicos. Las plusvalías generadas supondrían para el Ayuntamiento de Carmona varias decenas de miles de millones de pesetas y, con esto, las posibilidades de inversión en el casco urbano y de solucionar problemas de infraestructuras y equipamientos, de dotarnos de todo tipo de iniciativas sociales y culturales bien financiadas, serían una realidad.

El gobierno municipal ha optado, sin embargo, por un modelo de desarrollo en el que quedan descartadas estas tendencias, en aras a mantener la identidad histórica y patrimonial de Carmona, que con una operación urbanística de ese calibre quedaría diluida y fatalmente dañada con la aparición de otro núcleo urbano, a veinte kilómetros, con más de quince mil habitantes que finalmente acabaría siendo el dominante desde el punto de vista social y político por el alto nivel adquisitivo y la concepción metropolitana de sus residentes.

Mantener esta política es esencial para Carmona y al parecer los carmonenses en su mayoría lo tienen claro. Pero mantener un modelo de ciudad histórica y sostenible tiene un coste económico que los propios carmonenses han de estar dispuestos a afrontar.

Enemigos y adversarios



Enemigos y adversarios

En el lenguaje político, a veces, se confunden los términos porque el significado de las palabras se contradice con los hechos que representan. La palabra enemigo tiene una resonancia de confrontación casi bélica; en cambio, la palabra adversario resulta más propia de una pugna deportiva. En realidad pueden contener la misma idea: hablamos de los contrarios; la diferencia está en el escenario en que desenvuelven sus diferencias: puede ser un campo de batalla o un campo de fútbol. Entonces, la lógica política nos lleva, para ser objetivos en el análisis, a estudiar antes los espacios que las controversias.

No es lo mismo el territorio de un municipio que el territorio nacional, está claro. Los enemigos en un lugar pueden incluso ser aliados en el otro. Pero, en líneas generales, suele decirse –con cierta hipocresía- que en política no hay enemigos sino adversarios, y la clave está en clarificar cuál es el adversario principal y cuál el secundario, para que las estrategias no conduzcan a unas metas contradictorias. Por ejemplo, en Carmona, ¿cuál es el adversario principal de IU? ¿es el PSOE o el PP?. Si el PP pactó con IU y facilitó su acceso al gobierno municipal, no sería muy lógico catalogarlo como principal contrario; aunque en el plano general sus ideas y programas son totalmente antagónicos. En resumen, el adversario principal de IU, en unas elecciones generales, es el PP; en Andalucía, es el PSOE –el PP no tiene posibilidades- y en Carmona, actualmente, son los dos. Para el PSOE, su adversario principal en Andalucía y en España es el PP; en Carmona es IU. Para el PP, su contrincante prioritario es el PSOE en los tres ámbitos, aunque el PP de Carmona no parece darse cuenta en estos últimos meses.

Pues con toda esta disyuntiva de enemigos y adversarios electorales y políticos, en el escenario de Carmona, resulta que el principal enemigo del gobierno municipal no es el PSOE ni el PP. Es un grupo que no se ha presentado a las elecciones ni tiene representación política, una parte de un colectivo que entre sus fines no está precisamente hacer política y últimamente la practica con los peores métodos. Nos referimos, ya lo habrán advertido, a una parte de unos sindicatos que representan a una parte de los funcionarios del ayuntamiento. Una parte que representa a un grupo de funcionarios cuya primera obligación es velar y hacer valer la autoridad democrática, establecer una protección real a los gobernantes y especialmente al alcalde, hacer cumplir las ordenanzas municipales y resoluciones de la alcaldía. Un grupo que en su tiempo libre, sin embargo, hace ostentación pública de ser los que más insultan al alcalde y al gobierno municipal, quienes más intentos de vejaciones, coacciones e intimidaciones realizan a los concejales que gobiernan ahora. También a los de antes, del PSOE, se lo hacían; no olvidemos al alcalde J. A. García Naviero soportando estoicamente, meses antes de dimitir, el vergonzoso y nauseabundo espectáculo de aquellos que le impidieron entrar en el ayuntamiento. Y también a los del PP, en Punta Umbría y en Palos de la Frontera. Son, en realidad, actos no contra el alcalde de cada lugar o época; son actos contra la autoridad democrática, consentidos por las propia democracia porque esta tiene la grandeza de tener demócratas que lo admiten y leyes que amparan incluso a quienes no creen en ella.

Es, en realidad, un pulso de un grupo de energúmenos contra toda una Ciudad, a la que no tienen inconveniente en dejar sin la prestación de sus servicios, mediante el uso de bajas masivas y desidia sin control –llámese absentismo-. Por eso, el alcalde no debe ceder al chantaje de los panfletos insultantes ni a las pretensiones abusivas, llamadas reivindicaciones, de quienes antes han de ganarse la confianza de los ciudadanos que la tiene por cierto bastante perdida. Ni el alcalde ni ninguno de sus concejales, que aquí el escenario no es un territorio ni un campo deportivo, el escenario es la dignidad y el respeto hacia quienes el pueblo eligió democráticamente.

Me llamo Juan...